viernes, 29 de mayo de 2009

Un segundo solo

Ha sido un instante,
apenas un segundo.
De repente he sentido caer
la hoja del calendario.

He escuchado el voltear del reloj de arena
que hará que cada gránulo vuelva
a la cavidad anterior,
repitiendo un inexorable ciclo sin mutación.

He sufrido la aparición de un nuevo anillo de xilema.
Sigue revistiendo y cubriendo
con falsas capas de fuerte felógeno
mi endeble constitución interna,
con anillos cada vez más finos,
con años cada vez más estériles.

Tranquila, quizás sólo necesito un abrazo.

Ha sido un momento de abatimiento,
una vista atrás a un espejo que refleja decadencia,
tratando de indagar qué habrá más allá,
intentándolo atravesar,
como Alicia en el cuento de Lewis Carroll,
sin darme cuenta de que al chocar contra él,
para cruzarlo, sólo consigo hacerlo añicos,
pequeños trozos afilados, cortantes,
que cada uno, invariablemente,
repite hasta la saciedad
la misma imagen decrépita.

Tranquila, quizás solo necesito un abrazo.

Al amanecer de nuevo el súber volverá a cubrir
este viejo alcornoque.
De nuevo volverá a impermeabilizar su corazón
para evitar que se sale con las lágrimas
que lo sajan.
De nuevo volverá a estanqueizarlo,
evitando que exteriorice sus verdaderos sentimientos,
pero privándole también de recibir
los que de fuera
pudieran llegarle.

De nuevo volveré a cubrime el rostro
con máscaras de barro o azafrán,
como los tristes actores griegos.
O volveré a vestir el antifaz
de un macabro carnaval veneciano,
o de un ridiculo dragón nipón.

Tranquila, quizás solo necesito un abrazo.

Volveré a sonreir.
¿Que me cuesta? y a pensar...
si sólo es uno más...

Sólo ha sido un segundo.
Ha sido un segundo solo.


Escrito el pasado 15 de abril, coincidiendo con mi cumpleaños, también para Nuevas Ilusiones. Por su pesimismo decidí no colgarlo y lo hago hoy, no sé por qué.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Tranquilo... quizás yo pueda darte un abrazo.



CuKy

Nerina Thomas dijo...

Todo pasa.
Toma uno de esos caramelos, dicen que los dulces hacen bién cuando alguien está triste.
un abrazo de oso