viernes, 5 de marzo de 2010

Puede

Puede que algún día mis poemas no hablen de la luna.
Puede que omitan el sol, los pájaros, las flores,
la primavera o la hojarasca.

Puede que un día no hable de tu deliciosa voz,
de dormir en tu regazo, o naufragar en tu mirada.

Puede que olvide hablar de la tersura de tu piel,
del terciopelo que te cubre o de
tu sonrisa de nacar.

Puede que escriba un poema
sin que cante la oropéndola o sin el ulular
del viento, al pasar por mi ventana.

Quizás escriba un día versos
sin fuentes de agua fresca,
que me recuerdan tus ojos,
ni huellas que seguir
cuando te busco en la playa.

Escribiré versos sin aroma, sin el jazmín
de tus manos, sin el acento del olivo
de tu sierra de Gata.

Ese día escribiré un poema
que se limite a pasar
mis dedos por tu piel y te convierta
en palabra.

No harán falta comparaciones, sobrarán las metáforas.
Tan solo escribiré un poema
con tu olor, con tus ojos, con tu boca,
con mi amor,
sin figuras literarias.

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