sábado, 9 de mayo de 2009

Aún no te he dicho nada


A veces creo habértelo dicho todo ya,
haber agotado mi léxico para describir
mis sentimientos.

Rebusco entre poetas desconocidos
un verso que aún no haya pronunciado
o la inspiración de un rasgo,
un gesto, que me haya pasado desapercibido,
que no haya destacado. Para descubrir,
que aún no te he dicho nada.

Sólo he esbozado
pobres palabras, apenas un borrador
para describir tu voz.
Para decir que su tono,
su timbre, su melodía,
no son solo dulzura, no solo miel
para mi oído, sino un bálsamo
de paz, que aún no he alcanzado.

Aún no he dicho nada sobre tu mirada.
Siquiera habré balbuceado
sonidos básicos para describir su hechizo,
para denunciar el rapto de un segundo
con que condenan para siempre
mi mirada al ostracismo de su encanto,
a ser rehén de su magia
y esperar un parpadeo,
para poder respirar.

No he alcanzado poder acaso mencionar
tus labios.
Rústicos fonemas, abruptas expresiones
de admiración que se atragantan en
mi boca,
al no poder pronunciar un beso.

Siguen faltándome palabras,
igual que siguen faltándole caricias
a mis dedos, para con sus yemas
construir un nuevo lenguaje,
que describa tu piel.

jueves, 7 de mayo de 2009

miércoles, 29 de abril de 2009

Juntando

Uno de los principales problemas de nuestra vida es intentar vivir los momentos buenos, los momentos excecpionales, de forma individual.

Viajamos, disfrutamos de un paisaje, de un momento, de un episodio de nuestra vida como si no fuera a repetirse y lo reiteramos en nuestra consciencia hasta el infinito, poniéndolo como ejemplo de un instante extraordinario que nunca volverá a suceder.

Esos momentos los encuadramos en un marco que contiene una fecha, tiempo, un enclave, lugar y unas personas, compañía, que en ese pasaje consideramos inigualables y que le aportan un grado de excepcionalidad difícilmente alcanzable.

Sin embargo llega un momento en que todos esos instantes de tu vida pasan secuencialmente por tus ojos en tan solo unas horas y eres capaz de identificarlos en cada rincón, en cada sonrisa o en cada mirada cómplice de un día determinado.

Hoy me ha sucedido. Paseando por las calles de Heidelberg me he encontrado con sueños perdidos en paseos por Gijón, en miradas de asombro aliviadas en una iglesia de Amsterdam, en promesas rotas bajo la puerta de Toledo, en suspiros expirados en los túneles de Valvidriera, en un lamento escupido en la falda del Gobela o en una lágrima que se escapa ría abajo en las aguas del Sil.

Esta ciudad, y la gente que me acompaña, son capaces de concentrar todos esos sentimientos pasados y demostrar que la vida no se vive una sola vez, sino que si luchamos podemos disfrutarla en lugares y personas con los que, posiblemente, nunca hubieramos contado.

domingo, 26 de abril de 2009

sábado, 25 de abril de 2009

Historias de la radio I

Hoy, en una charla distendida de varias horas con un nuevo amigo, Mario, que presiento que se convertirá en uno más de ese gran grupo de personas indispensables que cada día crece a mi alrededor, he recordado alguno de aquellos momentos mágicos que las ondas me han deparado.

En próximas entradas de esta caverna iré desgranando algunas de aquellas aventuras radiofónicas, que ahora forman parte de mi anecdotario personal, y que me gustaría compartir con todos vosotros ya sea por su caracter divertido, entrañable o, por qué no, triste, que también los hubo.

Una de las principales, quizás la más llamativa por su repercusión, fue la historia del romano vivo...

Un romano vivo en la plaza de Mérida


Transcurría el verano del 97. Las tardes radiofónicas de Mérida las habíamos ocupado al asalto un grupo de jóvenes con demasiado tiempo libre, mucha imaginación y más ganas de divertirse y divertir a la audiencia. La presencia de Rufo, Amador, Tomy y este que escribe, se había transformado en una constante en los transistores de radio de la ciudad, gracias a las manidas fórmulas de la radio dedicada, la música de actualidad y el caracter informal de sus presentadores, liderado por Carla Gruart que a sus 9 años se había convertido en la revelación de la radio nacional.

Aquel curso se incorporaron a la emisora un grupo de estudiantes del instituto Albarregas, que poco a poco fueron abriéndose un hueco en la información local gracias a un desenfadado semanal llamado "Top Noticias", que complementaba el programa musical "Top 50" presentado por Tomy y Corcu (También explicaré algún día de dónde me viene este sobrenombre).

En aquel programa destacaba un joven, Paco Vadillo, que a sus 16 años, aproximadamente, encontró en la radio su futura vocación. Hoy es director del programa "La mañana" de Cope Mérida.

Acababa de finalizar el curso y la radio se convirtió en lugar de reunión y recreo de aquel grupo entusiasta, que dedicaba sus tardes a reunir contenidos para la media hora de programación semanal de que disfrutaban los viernes.

Aquel mismo verano habían comenzado las obras de restauración de la plaza de Mérida. Tras varias semanas levantada surgió la idea. Decidimos inventar que en las excavaciones había aparecido el cuerpo de un romano, que gracias a unos gases contenidos en el subsuelo, se había mantenido intacto 2000 años y había despertado de su largo letargo tras dos milenios de siesta.

Supusimos que nadie se creería aquella historia. Sin embargo, y gracias a la colaboración de los compañeros del diario Hoy, la hicimos posible. Maquetamos la noticia en la que, tras una explicación científica sobre cómo se habían mantenido intactas las constantes vitales explicábamos que había surgido la polémica, entre el museo etnográfico de Roma, y el de arte romano de Mérida, sobre dónde debía permanecer el personaje en cuestión.

La noticia era completamente inverosimil y contaba con perlas del estilo de que el romano haría el saque de honor en el primer partido de liga del Mérida, o que de quedarse en la ciudad tendría derecho a una hora diaria de asueto para tomarse el bocadillo.

Pese a nuestra incredulidad inicial sobre la repercusión de la noticia Paco Vadillo y sus compañeros se fueron, grabadora en mano y una copia de la noticia a interrogar a los viandantes. La pregunta era sencilla "¿piensa usted que el romano debe quedarse en Mérida o por el contrario debemos enviarlo a Roma?

La respuesta fue abrumadora. Más de media hora de contestaciones con un rotundo "Si se ha encontrado aquí, que se quede"

No dábamos crédito a lo que teníamos allí grabado. Todos y cada uno de los interrogados se había creído la noticia y exigía que "Plazus", como denominamos al personaje, se quedase en la ciudad.

Tras observar la reacción de la gente decidimos dar una vuelta de tuerca más a la broma, y en vez de desvelar la farsa en el programa y poner las declaraciones para chanza de los oyentes, como estaba previsto, expusimos la información como real e incluso, durante varios días, mantuvimos charlas periódicas con el ficticio equipo médico encargado de su estudio en el hospital 12 de octubre.

La broma era ya insostenible y las barbaridades de aquellos informes cada vez más desternillantes. Sin embargo los teléfonos de la emisora no paraban de sonar con llamadas interesándose por el estado del romano en cuestión. Una de las llamadas más extravagantes, y la que ya nos hizo desvelar la realidad, vino del servicio de ambulancias "el madrileño", que mostraba su enfado por no haber sido avisados para realizar el transporte de Plazus desde Mérida hasta Madrid, como era preceptivo. Durante varios minutos les explicamos que el transporte lo había realizado un servicio militar especializado, pero al fin, tuvimos que descubrir la farsa para evitar que aquella bola siguiese creciendo.

La noticia causó tal impacto que incluso un equipo de Antena 3 la sirvió una de aquellas noches para el informativo de Carrascal. Posiblemente aquel día los emeritenses ofrecieron una pobre imagen de incultura al resto del país, pero eso sí, quedaba patente que defenderían a capa y espada sus propiedades, por muy romanas que fueran.



viernes, 24 de abril de 2009

Cristina

Siempre ha ocupado un lugar discreto dentro de mi grupo de amigos. No secundario, sino discreto. Como es ella. Posiblemente nunca haya recurrido a ella cuando necesitaba un abrazo, un consejo o una voz, pero con una mirada tenía todo eso. Su serenidad, su gesto de confianza, inspira esa tranquilidad de saber que con ella cuentas con un hombro, un pañuelo o un oído sin necesidad de palabras, lágrimas o cabezas recostadas.

La he visto ilusionarse y decepcionarse, vivir momentos buenos y malos que hemos compartido. Muchas veces quizás más en una medida distancia que en la proximidad de otros amigos y amigas, pero siempre sabiendo que su codo estaba al lado del mío y su voz presta para sosegarme.

Un día, hace poco más de dos años, vi en sus ojos un brillo especial, y no era el reflejo de la verde dehesa de Monfragüe que nos acogía, sino el resumen de un cúmulo de sensaciones que clamaban por salir de su corazón. No pudo evitarlo y sus primeras palabras enamoradas desbordaron su voz, irrumpiendo con la ilusión de un sueño realizado.

Fue breve, no quiso desvelar mucho más por si pudiera romper el hechizo de aquella magia que le envolvía, pero suficiente. Su mirada reflejaba esperanza, calor, su voz temblorosa incertidumbre y viva complacencia, sus palabras fantasías por cumplir, deseos por realizar.

Aquel día me hizo un poco más feliz. Esa varita que poco a poco había ido tocando a la gran mayoría de mis amigos ahora lo hacía con ella, y le acicalaba con ese atuendo de ensueño que mañana cambiará por un vestido blanco.

Allí estaremos todos. Allí compartiremos un momento más dentro de todo ese acerbo de instantes maravillosos que hemos disfrutado. Uno muy especial. Seguramente para ella el mayor de todos. Para nosotros, sus amigos, una pieza más de ese puzzle con el que en días así completamos el paisaje de nuestra felicidad.

jueves, 23 de abril de 2009

Si te fijas es Alex

Dicen que la foto ya va siendo más clara, que incluso han podido averiguar su sexo. Alejandro, Alex desde ya, nacerá en agosto. Si te fijas puedes ver sus bracitos recogidos entorno a su cabeza, sus piernas encogidas en posición fetal...



Si te fijas tiene la dulce sonrisa de Noelia, la mirada sincera y noble de Javi, la simpatía de los Herrero Bermejo, la alegría de los Fuentes de la Calle.

Si te fijas adora a su tía Patricia que le enseña cosas, a su tío Iván que le pone caras divertidas. Si te fijas le gusta jugar con su tío Raúl y se duerme siempre en brazos de su tía Raquel. Si te fijas ha aprendido dos chistes que le ha enseñado su tío Carlos y.... ¡vaya!, se ha aprendido dos más...

Si te fijas tiene el salero de su tía Gema y la amabilidad de su tío Nando. Si te fijas desprende el cariño de su tía Maite y le encanta ir a jugar al fútbol con su tío Maxi.

Si te fijas se ha sentado a escuchar a su abuelo Paco contar historias de obras, de coches, o de cuando era niño y tenía que trabajar. Si te fijas vive pegado a su abuela Mari, que le canta nanas para que se duerma, y le lee cuentos en los que siempre gana el príncipe Alejandro.

Si te fijas le encanta que su abuelo Martín le haga rabiar, si te fijas se ríe a carcajadas cuando su abuela Pili juega con él.

Si te fijas ya puedes ver todos esos detalles. Están en una borrosa foto en blanco y negro, pero sólo hay que ponerse las gafas del cariño que ya le tenemos para comprobar cómo será. Mirala detenidamente y le verás crecer, hoy lo ha hecho y mi corazón ha crecido con él.

Gracias Javi y Noelia por darme lo más hermoso que me ha pasado nunca.

martes, 21 de abril de 2009

Briviesca

Parte de mi infancia la pasé en Briviesca, un pequeño pueblo de Burgos del que creo que ya os he hablado en alguna entrada anterior.

Recuerdo su centro como una amplia plaza castellana, de bancos de piedra y una pérgola en el medio, en la que unos querubines de piedra orinaban agua fresca y sobre la que los domingos una orquesta interpretaba partituras de Falla.


Recuerdo su cine, en el que aprendí a vivir otras vidas, a evadirme durante dos horas aproximadamente en los vuelos de Tobi, aquel niño rubio al que le crecían alas, las garras de king kong, o la candidez de oliver twist.



Recuerdo su ayuntamiento, en el que un día ondeó a media asta la bandera española por la muerte de Félix Rodríguez de la Fuente, que sería natural de la zona, y recuerdo sus fiestas, las de san Roque, en el mes de agosto, con unos cabezudos a los que temía y un toro de fuego que me causaba verdadero pánico.

No tenía más de 8 años cuando nos fuimos de allí, pero recuerdo perfectamente el camino al colegio, interminable, andando desde casa, soñando con como sería mi vida de mayor, creyendo que siempre estaría allí.



Con mis pequeñas piernas aquel camino se hacía eterno y llegaba a clase exhausto, más de pensar en el futuro que de cansancio físico, pues los niños no se cansan, solo se agotan para dormir mejor.

Repetí aquel camino infinito durante dos años cada día, excepto en vacaciones y los días que nevaba. Sólo alguna enfermedad aislada y el golpe de estado de 1981 lo interrumpieron.

Volví a briviesca hace 3 años, 25 años después aproximadamente. Quise rehacer aquel camino, pero no fue el mismo. Mis pasos habían crecido desmesuradamente y el trayecto se había reducido en la misma proporción. Apenas me dio tiempo a soñar como lo hacía entonces.

Mi antigua casa se había convertido en un lúgubre portal sin vida y mi viejo colegio se desconchaba en tristes jirones grises sobre un amarillo apagado.

Me decepcionó la visita. Sobre todo por la medida en que aquel camino se había casi extinguido.

Posiblemente dentro de 25 años el amor que ahora siento haya menguado en la misma medida que aquel día lo hizo el camino de mi vieja casa a mi ajado colegio, pero hoy sigo soñando, que este trayecto que sigo cada día, para acercarme a ella, es interminable y lo recorrere toda la vida.

jueves, 16 de abril de 2009

Gracias a todos

Despido mi día con una taza de humeante y delicioso chocolate al lado de mi teclado, recién elaborado con el regalo de mis hermanos y amigos (el chocolate no el teclado).

Intento buscar una palabra que describa el día de hoy y sólo se me ocurre una.

Gracias.

He intentado escribir un texto emocionado que fuese capaz de contagiaros mi emoción. Pero no me sale. De mi boca, de mis dedos, solo sale agradecimiento, por este maravilloso día que me habéis dado entre todos y todas.

El día comenzaba con una llamada en la lejanía de alguien que prefería ser el primero en felicitarme por no olvidarse y ser el último. Continuaba con un mensaje meditado, para intentar ser original, y lo consiguió.

El día se despertaba con el mensaje de alguien que prefiere empezar el día con el sol, sin saber que es el sol quien la espera a ella para despertarse, y aún entre legañas descubría decenas de felicitaciones de amigos, reales o virtuales, pero amigos todos, en las distintas redes sociales, facebook, tuenti... que destinaban un minuto de sus vidas para transmitirme su felicitación. En total cientos de minutos que sumados hacen un día extraordinario.

Mensajes llamadas, cariño a raudales.

Luego un cumpleaños feliz desafinado pero sentido al que se sumó un coro improvisado, entre los que encontré grandes amigos. Un brindís con vino y una mirada me dejaron bajo la cálida lluvia de abril, que se mezclaba con mis lágrimas de emoción.

Un colchón necesario, el cariño de mis padres y la mano de un amigo que me llevó a una reunión, en la que construimos una feria de ilusión. De nuevo esa mirada en un ficticio combate en el que sobre la lona dejé dibujada la silueta de un hombre feliz. Más llamadas, más mensajes, mis hermanos, mi familia, una cena, nochebuena anticipada y su calor.

Una blanca matita que arropa mis ilusiones mientras rio. Mientras rie.

Una llamada sobre la campana de otra hermana, que pone un broche de esmeralda a mi mejor cumpleaños.

Gracias a todos y todas. De verdad os necesitaba y hoy he comprobado, una vez más, que estáis ahí.




miércoles, 15 de abril de 2009

En mi cumpleaños

Para los que están:



Para los que no están:

lunes, 13 de abril de 2009

Los años de nuestra vida

Hoy he tenido la oportunidad de hacer un repaso a algunos de los mejores momentos de mi vida. No ha sido motivado por ninguna experiencia extrasensorial, ni he visto túneles en los que mi vida pasaba como en diapositivas, ni nada parecido.

Mucho más sencillo. Ha sido a través de un juego de consola. Por fin ha llegado a mis manos el Singstar de Queen y el recorrido por sus canciones me ha permitido irme hasta mi adolescencia e ir recordando momentos de mi juventud y amigos, que a veces parece que quedan en el camino, pero siempre estarán ahí.

De la mano de las "Fat bottoned girls" he retrocedido hasta tercero de BUP, (sí, soy de los que hicieron BUP, este miércoles hago 36 años), y he recordado cómo llegó Queen a mi vida para convertirse en su banda sonora, junto a otros muchos grupos que se fueron incorporando después, pero en menor medida.

Aunque muchas de sus canciones ya pertenecían a mis tonos de barra, (antes los politonos se descargaban en una barra de bar cuando quedaban los últimos clientes), no profundicé en este grupo hasta aquel curso del 90.

Acababa de llegar a Sevilla y para mi todo era nuevo. Nueva ciudad, nuevo instituto, nueva forma de vida y, por supuesto, nuevos amigos. Afortunadamente para prácticamente todos los compañeros de aquel curso era una situación parecida. Era un centro de nueva creación en una barriada emergente del Este de Sevilla y los alumnos procedían de los más dispares lugares de la ciudad y apenas se conocían. Eso sirvió para que existiera una predisposición especial a entablar relaciones de amistad.

Los primeros tres meses, mientras remataban las obras de nuestro instituto, los pasamos, "de prestado", en el instituto San Pablo, junto al polideportivo del Caja San Fernando, dónde asistíamos a clases nocturnas para no coincidir con sus moradores habituales.

Recuerdo el primer día de clase y cómo procuré sentarme a una distancia moderada de los profesores para pasar inadvertido, ni en la primera fila, reservada habitualmente para los pelotas y destacados, ni en las últimas, dónde las clases suelen ser más divertidas pero menos "rentables".

Entré de los primeros, dejé mis cosas, y me senté a esperar. Delante mía se sentó otro joven de mi misma edad pero que me sacaba una cabeza de altura, con el consiguiente fastidio pues eclipsó por completo mi visión de la pizarra. Antes de que llegara la primera profesora se giró, se presentó, Manuel Reyes, me preguntó si molestaba y me invitó a compartir pupitre con él. Avancé unos metros y ahí nació una gran amistad que, pese a los años transcurridos y grandes lagunas de tiempo entre contactos, aún perdura.

Manuel, Manolo para los amigos, era un torrente verbal. En menos de dos clases sabía gran parte de su vida y, si me descuido, hasta de la mía que él me ayudaba a descubrir. Ese primer día ya me había invitado a su casa y a una fiesta que se celebraría ese viernes en una antigua discoteca que habían alquilado en no recuerdo qué lugar de Sevilla.

Me preguntó por mi grupo favorito y supongo que le diría que no tenía ninguno en especial, quizás Mecano, Duncan Dhu, o alguno por el estilo y pronosticó que a partir del día siguiente sería Queen. No le creí.

A la tarde siguiente se presentó con varias cintas de Queen. Grabados en cassette me dejó "Jazz","A night at the opera", "Sheer heart attack", "Live Killers" y "Live in Rio". Por supuesto no pude negarme a cogerlos aunque no estaba seguro de que los fuera a escuchar. Lo hice.

Empecé por "Jazz" y a punto estuve de abandonar la empresa cuando escuché a Freddy Mercury cantar "Mustapha", pero seguí, me animé con "Fat Bottoned Girls" y me enamoré con "Jelaousy", que contrariedad. Seguí escuchando cinta tras cinta y descubriendo el que sería, tal y como había predicho Manolo, mi grupo favorito.

Pronto cada momento de mi vida tenía una canción de Queen y cada canción un momento que asignarle y me vi como loco acudiendo a Sevilla rock a buscar los vinilos. que luego me robarían, hasta juntarlos todos y cada uno, esperando con ansiedad la publicación de "The Miracle" o "Innuendo" (que recuerdo lo compré en Villanueva de la Serena porque a Don Benito, donde vivía cuando salió, llegaba dos días más tarde).

Hoy cantando a grito pelado con el singstar las canciones de Queen he recordado a Manolo, a Jose Carlos, a Jose Antonio (el canijo), a Patricia, a Arantxa (que por cierto la vi el otro día)... y a todas esas personas que han ido formando parte de mi vida a través de las canciones de Queen, o a raíz de Manolo.

También he recordado muchos momentos con mis hermanos cantando "Bohemian Rhapsody," con Angel Luis cantando "We will rock you", o con alguna multitud enfebrecida cantando "We are the champions". He recordado las olimpiadas del 92 y aquel maravilloso "Barcelona". A aquel otro Jose Carlos con el que me subí a la mesa de la facultad un 24 de noviembre de 1991 a cantar "Who wants to live forever" en tributo a Freddy Mercury, o aquella primera carta al director que me publicó "El periódico Extremadura" en protesta porque en Extremadura no habíamos visto el concierto homenaje a Freddy desde Wembley porque echaban un "Mérida-Real Madrid B".

Le he puesto nombre a canciones, y canciones a nombres. "You are my best friend" se podría llamar Mario, Roberto, Jose, Patricia, Mamen, Noelia, Raquel, Naiara, Ana, Carmen, Elena, Helena, Carlos, Cristina, Gema, Edu o muchos de los nombres antes mencionados. "Bohemian Rhapsody" se llamaría Iván o Raúl, "We will rock you" Angel Luis o Javi, "Jelousy" tendría mi propio nombre, "Brighton Rock" se llamaría Manolo, "Sheer Heart Attack" Jose Carlos, "My bijou" o "You are the love of my life" .... (que la aludida se sustituya por estos puntos suspensivos), y así todas y cada una de las canciones de este grupo legendario.

Pero no os voy a dejar ninguna de las canciones mencionadas si no una que os engloba a todos y todas.... Va por vosotros (y vosotras):





A veces siento
Que regreso a los viejos tiempos. Tiempo atrás,
cuando éramos niños, cuando éramos jóvenes.
Las cosas parecían tan perfectas..., ¿sabes?
Los días no tenían fin éramos “locos” éramos jóvenes
El sol siempre brillaba, vivíamos solo para divertirnos.
A veces parece que últimamente, no sé por qué,
el resto de mi vida haya sido sólamente un show

Esos fueron los días de nuestras vidas
Las cosas malas en la vida eran tan pocas...
Esos días ya se han ido, pero una cosa es cierta
Cuando miro atrás y me doy cuenta de que…, aún te amo

No puedes retroceder el reloj, ni puedes regresar la marea
¿No es eso una pena?
Me gustaría dar marcha atrás a esta montaña rusa
Cuando la vida era solo un juego

De nada sirve sentarte y pensar en lo que hiciste
Cuando puedes recostarte y disfrutarlo con tus hijos
A veces parece tarde. Simplemente no lo sé
Mejor siéntate y déjate llevar

Porque estos son los días de nuestras vidas
Han volado con rapidez.
Esos días ya se han ido, pero algunas cosas permanecen
Cuando echo la vista atrás y encuentro que nada cambió

Esos fueron los días de nuestras vidas, sí.
Las cosas malas en la vida realmente fueron muy pocas
Esos días ya se han ido, pero una cosa aun es verdad
Cuando miro y me doy cuenta de que...
aún te amo

Aún te amo.

domingo, 12 de abril de 2009

Marisa (o como la quieras llamar)

Hay personas que encuentran su "Marisa" pronto. Otros tardan más. Otros ni siquiera la encuentran. Y otros, la encontramos pero para entonces somos nosotros quienes ya hemos cambiado. Maldita relación tiempo-espacio-personas....




Cortometraje de Nacho Vigalondo

sábado, 4 de abril de 2009

Generación Nutella ya es una realidad


Hace un año, el 2 de abril del pasado, escribía un artículo sobre la visita a Plasencia de Espido Freire y surgía entonces un nombre, generación Nutella, que pretendía englobar a todos aquellos escritores, aficionados o juntaletras, anónimos o no, que se sienten, y quieren sentir, marginados de todas aquellas generaciones que se establecen siguiendo una serie de estereotipos que suele marcar el comercio o la prensa. Es una incoherencia, englobar en un grupo a todos aquellos que no quieren pertenecer a ninguno, pero la vida está llena de estas contrariedades.

Podéis leer el artículo en cuestión pinchando aquí.

Fue entonces cuando se me ocurrió la idea de hacer un "lanzador de blogs", que no es si no una especie de listado de varias bitácoras personales, bajo ese nombre, www.generacionnutella.com. Adquirí el dominio y ahí se quedó, en el sueño de los justos, durante todo este año.

Ayer retomé la iniciativa y hoy ya es una realidad. He añadido en principio los blogs más cercanos, familia y amigos, pero caben todos los que queráis, sólo tenéis que hacermelo saber escribiendo al correo generacion@generacionnutella.com, y vuestro blog aparecerá en este lanzador.

Generación Nutella

O dejando un comentario a esta entrada.

viernes, 3 de abril de 2009

Tus manos


Quiero tocar tus manos otra vez,
que mis yemas recorran
los invertebrados ríos de tus venas.
Sentir el pálpito de vida al discurrir por ellas,
y que el calor de tu cuerpo
se convierta en caricia.

Quiero enlazar mis dedos con tus dedos,
como hiedra silenciosa que se aferra
a tu razón,
que se enreda por tus sueños y trepa
buscando
el beso.

Quiero que se junten nuestras palmas,
dejar mis huellas
en tus huellas y un rastro de pasión
en su contacto.
Compartir tu calor, dejar mi frío.
Abandonar mi cuerpo y guarecerme
bajo tu piel.

Quiero desembocar en tus brazos,
naufragar en la corriente
que me arrastra y dormir,
inconsciente, en el regato del valle
que se extiende
entre tus senos.

lunes, 30 de marzo de 2009

Segundo

Hoy se ha fallado el premio del certamen de microrelatos de Caja Ávila. Al igual que la participación no era tan abundante como decían (alardeaban de cerca de 12.000 escritores que se han quedado en menos de un 10%, 1144) la satisfacción de ser segundo se ha reducido en la misma escala.

Muchas veces he bromeado sobre los segundos, no los cronológicos si no los ordinales, aunque ambos son igual de breves. Ser segundo no reporta nada, a no ser en el premio Planeta que su consignación también me apañaba el día, ni conlleva ninguna distinción.

Nadie se acuerda del segundo clasificado en los 100 metros lisos de las últimas olimpiadas, del segundo hombre que llegó al Everest o de la segunda tortilla de patatas más grande del mundo (excepto quienes se la comieron, cosa que no puedo hacer con mi relato).

Tan sólo se acuerdan de los segundos en los enfrentamientos directos: la final de un mundial o Eurocopa, de un combate de boxeo o de un master de tenis, y no por ser segundos, sino porque fueron quienes perdieron contra el primero.

Cuando algo no nos gusta pasa a un discreto segundo plano, el actor menos importante en un reparto es un secundario, segundas partes nunca fueron buenas y alguien irrelevante en una plantilla es un segundón. Queda claro que ser segundo no tiene ningún mérito.

Sin embargo, con la rabia de haberme quedado en las puertas, me siento orgulloso y si puedo celebraré mi propia gala para otorgarme el segundo premio. Obligado vestir de gala. Estáis todos invitados.


El relato casi premiado es el siguiente (muchos ya lo conocíais):


Vecinos

Hoy, al subir al ascensor, coincidí con un desconocido. No lo había visto nunca, pero la normalidad con que entró, con un ligero gesto de saludo, al que correspondí instintivamente, me dio a entender que pertenecía al bloque. Extraño. En mi descansillo conozco a todos los vecinos, aunque no puedo asegurar si estaba dentro cuando llegué.

Miraba hacia abajo, con ojos cansados, quizás llorosos. Mostraba un gesto prematuramente avejentado, puede que por los años, o por las circunstancias. Parecía hastiado. Su rostro reflejaba una edad muy superior a la que aparentaban su cuerpo y sus vestimentas.

Pero no era su semblante, era ese mohín cansado, casi agónico, esa mirada triste, ese brillo compungido de unos ojos a punto de romper en lágrimas, esa mueca apenada, lánguida, esa tez blanquecina, casi enfermiza, ese otear vago hacia el horizonte del suelo en el que escarbaba, buscando un lugar dónde descansar.

Me contagió su pena. No lo conocía, pero supe que no era feliz. Quise ofrecerle algo, una palabra de ánimo, un chiste, o ¿por qué no?, un abrazo, cuando se abrió la puerta del ascensor. Salí sin despedirme.

Él hizo lo mismo por el lado del espejo.

viernes, 27 de marzo de 2009

Crisis


El otro día me llamaron de mi aseguradora. Una chica, con voz triste y monótona me decía que mi banco había devuelto el último recibo. Me preguntó si había un error en la domiciliación, a sabiendas que no era así. Después de tantos años pagándolo desde la misma cuenta sería muy extraño que se hubiese trastocado un número. Le dije que no podía pagarlo, que sólo me quedaban palabras para pagar mis letras. Se echó a llorar y me dijo que palabras era lo que necesitaba. Se sentía sola y aquel trabajo al fin de un teléfono sólo le aportaba voces, pero muy pocas palabras. Hablamos durante una hora. No solucionamos mi problema, pero ella se quedó más tranquila y agradeció mi conversación.

Días después, al intentar hacer una llamada desde mi móvil, la conferencia fue desviada a un operador. Le noté cansado y apagado. Me señaló que por falta de pago el servicio había sido suspendido. Si quería recuperarlo debería hacer un ingreso en un número de cuenta. Le señalé que no era posible, pero que si quería un abrazo podía ofrecerle cientos. Se desmoronó y me contó sus problemas. Su mujer le había abandonado y vivía en un sucio motel que apenas podía pagar una vez cubiertas las necesidades de su cada vez más exigente exesposa. No pude materializar aquel abrazo pero lo recibió en la distancia.

Hoy me han llamado desde un número desconocido. Al principio no quería contestar por miedo a que algún otro acreedor estuviera al acecho. Efectivamente cuando por fin he descolgado el teléfono una chica joven con acento sudamericano me ha señalado que llamaba desde la entidad emisora de mi tarjeta de crédito. No había satisfecho la última cuota y me preguntaba cómo podíamos solucionarlo. Le dije que no era posible. Que lo único que tenía era tiempo y si podía cobrarse en minutos. Reconoció que no serviría de nada, que no saldaría mi deuda, pero empezó a hablar, primero con timidez, más tarde con confianza. Había dejado su país buscando el dorado.

Había venido a España con la intención de sacar el dinero suficiente para comprar un apartamento en Ecuador y regresar junto a su familia a los 3 años. Llevaba 6 en Madrid y apenas había ahorrado 3000 euros para enviar a su casa más allá del Atlántico. Mi deuda seguía pendiente pero la joven agradeció el tiempo que había dedicado a escucharle.

Mi cuenta sigue en rojo, pero he ingresado mil palabras, cien abrazos y quinientos minutos para quien pudiera necesitarlos. Son las principales carencias de esta crisis.

jueves, 26 de marzo de 2009

El espacio que queda bajo mi silla


El espacio que queda bajo mi silla,
invisible, intocable.
Protegido tan sólo por mis piernas.

El espacio que queda bajo mi cuerpo,
inerte, intangible, indiferente,
protegido tan sólo por mi sombra,
que lo guarece, lo resguarda de elementos ajenos,
de la luz, del aire.
Irrespirable.

El espacio que queda bajo mi piel.
Virgen, inescrutable, frío.

El espacio que queda sin ti.
Insoportable.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Un suspiro tuyo

Como el son de las hojas del cerezo,
cuando el viento las mece
estremeciendo su flor.

Como el vuelo de lo débiles pétalos
del diente de león
en una mañana de marzo.

Como el globo que se le escapa al niño
y se pierde
entre las nubes de abril.

Sutil, fugaz, inmediato,
se te escapa un suspiro
que atrapo en un beso.

martes, 24 de marzo de 2009

No soportos.....

He ido postergando este meme, quizás queriendo huir de él, pero me tenía atrapado desde el primer momento, agazapado esperando a salir en cualquier instante. El otro día viniendo de Jerez se me ocurrieron mil "no soportos", hoy no soporto no recordarlos....

2. - No soporto que el agua de la ducha salga fría
3. - No soporto que se me destapen los pies en la cama
4. - No soporto ninguna cadena de televisión actual
5. - No soporto a los comentaristas de fútbol de la televisión

.....

6. - No soporto los silencios que hablan
7. - No soporto las palabras que no dicen nada
8. - No soporto las miradas que atraviesan
9. - No soporto los ojos cerrados ante la injusticia,
o ante la belleza.
10. - No soporto la callada por respuesta
11. - No soporto las respuestas sin voz
12. - No soporto las falsas caricias
13. - No soporto los besos de Judas
14. - No soporto la venganza y el rencor
15. - No soporto el miedo a la vergüenza
16. - No soporto desistir sin intentarlo

.......

17. - No me soporto

.......

18. - No soporto la impuntualidad
19. - No soporto ser impuntual por culpa de alguien
20. - No soporto la informalidad
21. - No soporto los puedo y no quiero
22. - No soporto los quiero y no puedo
23. - No soporto los "creo" preconcebidos
24. - No soporto la fe sin razón
25. - No soporto las ideologías prêt-a-porter
26. - No soporto las disciplinas ad-hoc
27. - No soporto las huídas hacia adelante
28. - No soporto los enfados sin perdón

......

29. - No me soporto

......

30. - No soporto fallar a mis amigos
31. - No soporto fallarme a mi
32. - No soporto no dar lo que recibo
33. - No soporto actuar por egoismo
34. - No soporto que me tachen de egoista en cada actuación
35. - No soporto no ser comprendido
36. - No soporto ser críptico en mi explicación
37. - No soporto el brazo en la espalda y el puñal en la mano
38. - No soporto que me tiemble la voz

....

39. - No me soporto

......

40. - No soporto la leche caliente sin azucar
41. - No soporto la leche fría dulce
42. - No soporto el agua del grifo (según sale)
43. - No soporto lavar las cazuelas de pasta cocida
44. - No soporto la plancha
45. - No soporto que se acabe la comida de los peces
46. - No soporto las noches de insomnio
47. - No soporto una llamada inesperada que se adelanta a una que llevas esperando todo el día
48. - No soporto esta noche
49. - No soporto que no me vayas a leer
50. - No soporto haber llegado a 50 y tener otros tantos que contar....

lunes, 16 de marzo de 2009

Víctor

No puedo asegurar que lo considerara un amigo, con todas las inflexiones que esa palabra aporta, pero si era un conocido al que me unía cierta empatía y simpatía. Hoy me ha despertado la noticia de su muerte.

Un temblor ha sacudido mi cuerpo cuando me lo ha comunicado Toñi por teléfono. No podía dar crédito a lo que me contaba, o quizás sí. Lo habiamos hablado mil veces. En innumerables ocasiones le había pedido que tuviera más cuidado en la moto, que se podía disfrutar de ella sin hacer el loco e incluso habíamos bromeado con los percances que había sufrido y cómo había salido ileso de todos.

Esta vez ya no cabrán bromas, ni consejos, ni recomendaciones. Un desafortunado accidente ha segado definitivamente sus ilusiones, su vitalidad y sus continuos comentarios jocosos que nos alegraban cada mañana, cuando con una sonrisa de satisfacción se adelantaba a sus compañeros para servirnos 3 cafés con leche en vaso de caña y un colacao, un aperitivo de revuelto, dos de migas y uno de tortilla.

Nunca sabes cuándo ni cómo ciertas personas entran en tu vida y cómo la cotidianeidad diaria les van convirtiendo en parte esencial de la misma sin darte cuenta. Hoy he visto el gesto de dolor en sus compañeros, David, Rufo, Carlos y Antonio, que eran los que trabajaban esta mañana, y ese gesto se ha convertido en algo premonitorio, en la expresión sincera del enorme vacío que quedará en nuestras mañanas la ausencia de Victor, el silencio de sus piropos aprehendidos de David y que con discrección regalaba a sus clientas, cuatro vasos vacíos cada mañana que no podrá rellenar de nuevo con prestancia y un chascarrillo.

Te echaremos de menos.

viernes, 13 de marzo de 2009

Nieve



Ayer, la nieve me regalaba su blanco más espectacular. El sol, que la rozaba casi tangencialmente mientras se despedía a mis espaldas, le imprimía ese brillo especial que hace destacar de forma individual cada copo, en un contraste idílico entre el más inmaculado color y el gris de las sombras acechantes que te esperan cuando viajas hacia el Este al atardecer.

Cruzaba la Bureba, esa región mística de la sierra Burgalesa donde Santa Casilda guarda sus rebaños junto a un pastor y su can, petrificados durante siglos.

Me recordó mi infancia y los años que pasé en tierras castellanas. Aquella nieve trajo a mi memoria mis primeros juegos infantiles, un gorro de lana y unos guantes empapados tras construir un amorfo muñeco de nieve que solo en mi imaginación, y la de mi hermano, tenía forma. Me recordó aquellos días sin colegio, atrapados en la nieve, cuando la palabra incomunicación no tenía sentido ni era protagonista de las noticias de televisión.

Me recordó la alegría de ver posarse los primeros copos sobre el asfalto esperando despertar al día siguiente entre un manto blanco que nos privara de nuestras obligaciones diarias, no por faltar a clase, si no porque la excepción hacía especial el día.

Mañanas de televisión en blanco y negro, de desayunos de colacao calentito e interminables y de la bata azul de mamá paseando por la casa, haciendo "sus labores" y sirviendo de refugio cuando las "orejillas" comenzaban a enrojecer.

Por un momento encontré la felicidad en la nieve e inmediatamente apareciste tú. Recordé la conversación del día anterior. Tus deseos de ir a deslizarte por ese tepe inmaculado. Y vi que la ilusión no ha cambiado.

Hoy no busco el calor de la bata azul de mi madre entre sus copos. Hoy me gustaría encontrar el de tus manos y en cuanto el primer punto blanco se pose en el suelo, soñaré con ilusión en que quizás, mañana, no haya clase.


martes, 10 de marzo de 2009

Bilbao


Desde el Cobetas Bilbao se sumerge en una bruma.
Se esconde nostálgico bajo un paño de nubes que
me obligan a ir desentrañando con la minuciosidad
de un arqueólogo cada detalle de su mapa.

La ría cruza gris y silenciosa el plano que se extiende a mis pies,
asaetada por decenas de puentes que aparecen ante
los tímidos fogonazos de algún coche despistado.

El casco brilla ausente, casi macilento,
en una penumbra amarillenta que le permite mantenerse
ingrávido en el tiempo pese a la lluvia.

Enfrente, el Artxanda extiende sobre la ciudad
su negra sombra de noches de magia y San Juan,
en un triunfo de la oscuridad,
del silencio, del mundo de los secretos,
sobre el tumulto de la gran urbe.

Tu recuerdo vaga por sus calles.
Tan sólo dos días sin ti y al igual que las luminarias
de las viejas kaleas lucha por tililar en la niebla,
por iluminar mis pensamientos, por buscar un beso
en un oscuro rincón de la plaza del funicular.

jueves, 5 de marzo de 2009

Creí conocer


Creí haber encontrado la suavidad en las cálidas dunas de Tindouf,
comprendí que me había equivocado cuando rocé tu mano.

Creí haber encontrado la belleza en aquel anochecer de Fisterra,
comprendí que me había equivocado cuando te miré a los ojos.

Creí que había encontrado la plenitud bajo el cielo de la Palma,
comprendí que me había equivocado cuando me sonreíste.

Creí que conocía el atlas,
que mis pies habían pisado los más maravillosos lugares,
comprendí que me había equivocado cuando mi vista surcó tu cuerpo
en un viaje por tierras inimaginables que nadie antes me había descrito.

Creí conocer la felicidad, ahora sé que no me equivoco.

Objetivo Lima

miércoles, 4 de marzo de 2009

Tu dictado


Me preguntas cómo puedo mezclar las palabras para darles forma y encontrar ese idioma de mis emociones que trata de describir lo que siento. No es difícil. Sólo tengo que cerrar los ojos, imaginarte, y dejarme dictar.

Son tus ojos los que le dan expresividad a mis palabras, los que les dotan de profundidad. Sin ellos serían simples balbuceos carentes de vitalidad.

Es tu sonrisa la que les impregna de dulzura, la que acomoda cada sílaba en un beso imaginario que se diluye en un torpe tartamudeo, hasta ser pronunciada en un largo ósculo que solo encuentra forma en un garabato, en una pincelada escrita en el lienzo de mis deseos, esperando hacerse realidad.

Es tu voz la que les dota de calidez, la que arropa su nacimiento para que no mueran en el frío invierno de tu ausencia, en el estertor de la gélida realidad.

Es tu piel la que les ofrece su suavidad, la que pule su rudeza y las convierte en canción.

Son tus labios los que les llenan de contenido. Los que rompen su eterna vacuidad. Los que les liberan del castigo de morir en Naxos, la isla del olvido.

Es tu trapecio donde se balancean con temor, deseando convertirse en beso o germinar en flor.

Es tu cuerpo en el que ganan expresión, del que han recuperado vocablos olvidados como belleza, calor, ilusión, amor... En el que refugian sus carencias y sus miedos, en el que duermen, con el que sueñan.

Son tus manos en las que adquieren ternura, enredándose en tus dedos, aprendiendo a acariciar.

Son tus senos en los que se soflaman de pasión, en los que descubren paraísos inexplorados, islas vírgenes que descubrir, y un lenguaje aborigen expresado con miradas.

Es tu cintura en la que aprenden a abrazar, a agarrarse con firmeza en el árido diccionario de la soledad.

Eres tú quien escribe, quien junta estas palabras, quien da sentido a este batiburrillo de morfemas que se agolpan en mi boca y arden junto a besos que no di.