viernes, 4 de abril de 2008

De mi cabeza apoyada en la ventana

Esos surcos de sudor
que sobre el cristal dibuja mi frente.

Ese círculo de vaho
que deja plasmado mi último aliento.

Esas lágrimas
que horadan mi piel hasta salar mis labios.

Esas agujas del reloj
que giran lentas, sin sentido.

Ese murmullo del río
que pasa para no volver.

Ese rayo de sol
que se apaga sin despedirse.

Esa primavera
que se convierte en otoño sin el calor del verano.

Esa espera infructuosa
que ve llegar mi tiempo, pero no a tí.

.....

Ese exceso de amor, esa jaula de grillos
Ese repentino calor, esa cigüeña sin nido
Esa dura obsesión, ese juego de niños

Ese estruendoso sopor, ese silencioso ruido
Esa loca ambición, ese "pierdo el sentido"
Ese sol sin calor, esa noche de frío
Esa primavera sin flor, ese gélido estío
Ese otoño sin color, ese invierno tardío
Ese sueño de alcohol, esa resaca de vino
Ese abrazo sin dos, esa soledad contigo
Ese triste corazón, este último latido....

4 comentarios:

Noelia Fuentes de la Calle dijo...

No esperes apoyado en tu ventana, sal y disfruta del calor de la primavera.
Nos tomamos unas cañas?

Juan Carlos dijo...

Vale, pero tendrá que ser en la rambla, el gótico o la barceloneta porque voy camino de Barcelona.

No espero ya. Cuándo ves el sudor de la frente en el cristal o el vaho del aliento en el frío vidrio de la ventana, es porque te has separado de ella, cansado de esperar.

María García Muriel dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
María García Muriel dijo...

Niño, por Cáceres revientan los claveles y por tu zona los almendros, así que de primavera sin flor nada.
Disfruta de Barcelona, de su luz y de su ambiente. Y no te 'esfuerzes' en esperar, porque aunque suene a tópico, hay que bajar la guardia y el grado de expectación para que brote lo que haya de brotar.

Un besos