sábado, 27 de diciembre de 2008

Canción de invierno


Oyendo llover. Escuchando el repiquetear de las gotas tras el cristal, te imagino, al son de la misma canción, arrítmica, descompasada, pero casi idéntica en tu ventana y en la mía. La que hoy nos une.

Viendo el agua resbalar por los cristales, dibujar tu cara, en mi imaginación. Deja dos grandes gotas para tus ojos y una hoja despistada, que aguantó al otoño y hoy se pega a mi ventana, para ponerte labios.

El viento azuza las catalpas de mi calle, y ulula tras las ventanas, en un arrullo que me duerme, pensando en ti.

Canción de invierno, compás de gotas, saxo de componente este, y un acompañamiento de cuerdas, al tocar tu pelo, e imaginarme, al arpa, la melodía que te quiero susurrar. En esta tarde de frío, en este día de calor de recuerdos.

Tu la escuchas en tu sofá, yo en el mío. Nos separa una canción de invierno, la misma que nos une.

viernes, 26 de diciembre de 2008

Beber el final de tus ojos


Quiero beber del final de tus ojos y dormir al calor de tus mejillas, que sea tu voz la que me arrulle y tus pupilas, el sol que me despierta.

Que sean tus senos la fruta de mi pábulo y tus labios manantial, sobre el que flota, el nenufar donde habito.

Despertarme arropado en tus caricias y bañarme en una mirada tuya, que sea tu piel mi única prenda y tus besos el bastón de mi sustento.

Quiero vivir entre tus dedos y que moldees cada día mi futuro, quiero habitar en tu consciencia y ser cada noche un pensamiento.

martes, 23 de diciembre de 2008

Tu olor


Ayer tu olor se quedó en mi casa. Durante minutos aspiré fuertemente para sentirte dentro, y te fui soltando poco a poco, sintiendo que en cada exhalación te iba perdiendo lentamente. Cuando volví había desaparecido, pero allí, sentado en el sofá, quedaba tu recuerdo, lo arropé con una manta y me acurruqué a su lado.

Esta mañana me he despertado solo. Tu recuerdo había salido a trabajar temprano, pero había quedado ese aroma impregnado en la manta. Espero que vuelvas a recogerlo, o a renovarlo.

sábado, 20 de diciembre de 2008

Dedicado a Cuky

Había una vez una mariposa que, por avatares del destino, se había criado entre polillas, esas mariposas marrones, feas y zumbonas, que tanto molestan en verano.



Como solo había visto polillas en su vida, se creía una de ellas y asimilaba su vida como la de un vulgar insecto, aspirando tan solo a no morir contra una bombilla, y aparearse con uno de aquellos asquerosos lepidópteros que, aún sabiendo de su belleza, se la ocultaban para poder apovecharse de ella.

Más de una vez se vió reflejada en un espejo, pero pensaba que aquella bella imagen pertenecía a un mundo exterior detrás de un cristal infranqueable.




Un día, cansada, intentó traspasarlo con tanta fuerza que lo rompió en mil pedazos, viendo como aquella bella mariposa a la que envidiaba desde pequeña se multiplicaba por otras tantas como pedazos se hizo el cristal.

Fue cuando se dió cuenta, de que no solo era bella, sino de que cuanto más se esforzara, más conseguiría demostrar su auténtica belleza.





viernes, 19 de diciembre de 2008

Me he enamorado

Me ha gustado pasear por sus famosas curvas, mojar en ella mis labios, y degustar la dulzura de sus rojos frutos. Me he quedado ensimismado mirándola, entrañable, acogedora, invitándome a entrar en ella, a disfrutar de sus encantos.

Me he acurrucado en su regazo y he sentido el calor de su abrazo. Me ha dispensado toda su ternura, y se ha quedado mirandome fíjamente a los ojos mientras la observaba, regalándome, discreta, cada uno de sus rincones, los más visibles y otros que tiene guardados solo para quien la observe con cariño. Me ha mostrado su lado más joven y lozano y las pequeñas arrugas de su vejez, que le hacen entrañable.

Se ha mostrado tranquila, apacible, pero ha dejado ver vestigios de alegría y vigorosidad y ese lado rebelde que la caracteriza.




Lo reconozco, me ha encantado Pamplona.


jueves, 18 de diciembre de 2008

Vuelvo a irme lejos para estar más cerca


Hoy he cruzado de nuevo del Urritzola al Gaztelu, mis pies han pisado las piedras de Mercaderes y Estafeta, mis ojos se han perdido en las aguas del Barañaín y el horizonte me ha encontrado en los montes de Iturrieta.

Hoy he vuelto a viajar al norte, he vuelto a respirar el frescor de los pirineos y he vuelto a poner kilómetros de asfalto entre nosotros, para sentirte, sin embargo, más cerca.

Hoy he vuelto a saber que cuanto más me alejo, más dentro te tengo, y que sigo echándote de menos en lugares en los que nunca has estado.


¿puede?

¿Puede cambiar el estado anímico de una persona en cuestión de segundos?

De la entrada anterior a esta sólo han pasado 24 minutos, una sonrisa y un mensaje...

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Planeta Amsterdam



Hace tiempo que debería haber colgado esta entrada, pero hasta hoy no he subido el vídeo completo al youtube, son 50 minutos de vídeo en él podéis vivir con nosotros la maravillosa experiencia que vivimos en Amsterdam.

No os asustéis si al principio parece otro programa... la voz no es nuestra pero las imágenes sí... y el resto del video, enterito nuestro. Que os guste

lunes, 15 de diciembre de 2008

Nana con analgésicos


En tu frente mis labios, en mi tu calor,
en mis manos tus manos, en un susurro tu voz.

En la noche mis cuidados, en mi tu dolor,
cantarte una nana, dormirte en su son.

Esperarte despierto, hasta que salga el sol
despertarte con naranjas, ver que estás mejor.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Por esperarte te sueño


A dos milímetros, pieles desnudas, sudores mezclados,

salado tu sexo, amargo el recuerdo.


Una batalla ganada, la guerra perdida,

nada es verdad todo son deseos.


Mi respiración agitada, al compás tus jadeos.

Dos bocas se encuentran nerviosas, dos cuerpos

se funden. Sobre mi pecho tus senos,

sentirlos turgentes, dibujar con mis dedos.


Sobre mi cabeza tu pelo, sobre mi aliento tu aliento.

En tu boca respiro, en tus labios mis besos.


Sobre tu ausencia... te espero


Sobre mi imaginación... te sueño.

sábado, 13 de diciembre de 2008

Golpes


He abierto la puerta cien veces esperando que entraras,
y era el viento el que la golpeaba

He abierto mi corazón mil veces dejándote entrar
y era tu recuerdo el que le hacía latir.

Soñar contigo


Hoy he soñado contigo.

Aparecías hermosa como la noche en que te conocí.

Tus ojos eran un remanso de tranquilidad en el que nadaba,
desnudo bajo la luz de la luna.

En un parpadeo me deslicé por tus pestañas,
hasta caer en tu mejilla, suave, como la piel de un pomelo.

Te habías ruborizado, y su color rojizo y el candor que desprendía
me dieron cobijo y calor de hogar.

Me sentí a gusto, pero seguí bajando en busca de tus labios.
Temblaban medrosos, desconfiados quizás.

Me sumergí en sus pequeñas grietas, humedecidas.

Sabían a fresa, a melocotón, a ciruela,...
a esas frutas silvestres que nunca he probado y que solo
hayan su dulzura al entrar en tu boca.

Me acomodé en sus surcos y seguí durmiendo

Anoche soñé que te besaba.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Yo crecí en los 80...

Dedicado a mis hermanos y amigos:



Y de los mismos, dedicado a Alicia, Elena y Mariaje... (y a una fan incondicional del señor de los anillos)

Voy camino Morian



Hay muchos más, poned "reno renardo" en el youtube

Quiero sentirme dentro de ti


Quisiera entrar a hurtadillas en tus sueños,
y al despertar creer que me has echado de menos.

Quisiera arroparme con tu ventrículo derecho,
y en tu corazón vencer el frío de este pútrido invierno.

Quisiera alojarme en la pared de tus senos
y encontrar mi oxígeno en el hálito de tu aliento.

Quisiera vivir en tu pulmón izquierdo
para que con cada latido tuyo se me estremezca el cuerpo.

Quisiera vivir en ti este sueño eterno
que se rompe en pedazos cada vez que despierto.



miércoles, 10 de diciembre de 2008

Echo de menos


Echo de menos tu pelo, y su perfume de campo.
Echo de menos tus ojos, hipnotizarme en su halo.
Echo de menos tu boca, y su sabor en mis labios
Echo de menos tus labios, aunque aún no te he besado
Echo de menos tus besos, con los que sueño a diario
Echo de menos tu aliento, en un suspiro aspirarlo
Echo de menos tu voz, de la que ya soy esclavo
Echo de menos tu cuello, por el que pasear despacio
Echo de menos tu cuerpo, tenerlo entre mis brazos
Echo de menos tus senos, con un dedo dibujarlos
Echo de menos tu espalda, en la que nazca el sol a diario.
Echo de menos tus manos, y el dulce calor de tu tacto.
Echo de menos tus dedos, que se enlacen en mis manos
Echo de menos tu vientre, dormir en su regazo
Echo de menos tus piernas, y ascender por sus peldaños
Echo de menos tus pies, buscar su calor de verano

Echo de menos tus pasos, por lugares que visité en solitario.

Dedicado a mi nuevo pez

Feliz Navidad



Este año no sé si decoraré la caverna. Los cambios realizados el año pasado me hicieron perder algunos de los recursos del blog, que aún no he recuperado, y no me gustaría que pasara con los actuales.

No obstante todos sabéis que soy bastante navideño, así que no quería dejar pasar la oportunidad de engalanar esto, aunque fuera un poquito, con alguna imagen que conmemore estas fiestas. Este año he decidido darle la oportunidad al gordo de rojo y esta foto entrañable con la que aprovecho para felicitar las fiestas a todos, estéis dónde estéis.

A los mios que están cerca, aunque algunos tengan que ir y venir de Mérida para estar con ellos, a los que están un poco menos cerca, Madrid, Barcelona, Bilbao, Salamanca,... a los que se van fuera, Jerez, los Alpes,... a los que volverán para las fiestas y a los que deambulan por el mundo, rumbo a Lima, por ejemplo. A los de siempre, a los de hace poco, a los más nuevos y sobre todo a mis nuevas ilusiones.

A todos ellos.

Feliz Navidad y Próspero año nuevo.

(Al final he conseguido decorar esto sin armar ningún estropicio)

martes, 9 de diciembre de 2008

Me va a llamar.....


Monologo actor cine first team oct '08, Chus De Castro from First Team on Vimeo.

A mi también me va a llamar (otra vez, ya lo hizo anoche), seguro....


Felicidades Chus (Mariaje), ¡estás genial!

domingo, 7 de diciembre de 2008

Mi mejor regalo

Supongo que cuando esta entrada salga publicada, la dejo programada para las 22,30 de esta noche, estaremos en los postres y brindis de la cena. No sé aún el sitio, cualquier restaurante de Madrid, ni el menú, ni me importa, ya que lo importante es la compañía y a ellos va dedicado este post.

Hace poco más de un año, tan solo dos días más, envolvía con meticulosidad un paquete en el que guardaba el mejor regalo que se me ocurría que podía hacer, la amistad.

En un CD, en una carátula, había reflejado, con la ayuda de los hasta entonces unos desconocidos para mi, el mayor sentimiento que podía albergar. Los deseos de felicidad de un grupo de personas, desperdigados por la geografía nacional, que se habían congregado para reunir, en aquel círculo plateado, todos sus sueños, ilusiones, besos y abrazos y trasladarselos a una persona única, especial.

En aquel momento no era consciente, pero hoy reviso aquellas palabras, aquellas fotografías, y aquellas canciones, y encuentro a las personas que lo hicieron posible, y soy yo el que desenvuelve, con ilusión, cada pliegue de estos 367 días para recibir mi mejor regalo.

En él descubro a Edu. Pertinaz, luchador, capaz, constante, ansioso por superarse cada día y vencer las adversidades, un auténtico gladiador del siglo XXI, y recuerdo los largos chats con él, su accidente de moto, y aquellos insignificantes y tópicos ánimos que yo podía ofrecerle y a los que él respondía con el coraje y tenacidad que a mi me faltaban. Le debo las fuerzas que supo contagiarme, la ilusión por avanzar cada día que supo inyectarme y el afán de superación que demuestra con la estrella que luce en su hombro y que nos ilumina el camino de la lucha.



Sigo desenvolviendo y encuentro a Naiara. Todo sentimiento y emoción. Un torrente de emotividad, capacidad de comprensión, sensibilidad y ternura. Una voz dulce y un oído paciente. Un hombro en el que llorar y una lágrima que apaciguar. Un abrazo en la distancia. Recuerdo interminables conversaciones. Cientos de rodeos a un mismo tema. Consuelo a mis palabras, palabras a mis consuelos. Empatía emocional y sabios consejos que ninguna de las dos partes aplica. Tengos para mis vendos y vendos para mis tengos.



Más adentro está Carlos. Coherencia, sinceridad. Silencios que dicen mucho y abrazos que resumen todo. Largas charlas que hablan de lo que no dicen y dicen lo que no hablan, y guardan en una pausa el sentido de la amistad. Fidelidad, lealtad. Sultán de un harem de sentimientos y banda sonora de la emoción. Una llamada con una canción que esconde una lección. Maestro sin pizarra, lecciones que se apuntan en el corazón. Miradas que dan sentido a la palabra amigo.


Y ya en el centro del paquete, protegida por todos, el regalo más preciado, Helena. Una hermana pequeña con consejos de madre y memoria de abuela. Bondad, entrega, dedicación, compromiso, sensibilidad, alegría. Imprescindible, adictiva, necesaria, vital. Un buenos días cada mañana un beso de buenas noches para dormir. Cercana, espontánea, vivaz, rumbosa. Madurez en la palabra más ingenua, ingenuidad en el gesto más maduro. Capaz de abarcar tantos sentimientos que a veces lo olvida.


Faltan invitados a la cena, pero también me faltan aún canciones por escuchar.

viernes, 5 de diciembre de 2008

Alejándome

Cuando ayer te sentí más cerca que nunca, hoy de nuevo el asfalto vuelve a separarnos. Cientos de kilómetros de este laberinto gris que nos distancia, para buscarte en una nueva ciudad, en un nuevo mundo, que me gustaría visitar contigo.


Buscaré tu mano para aferrarla al pasear por la Rambla, y tu olor en los aromas de chocolate del barrio gótico. Buscaré el tono de tus labios en el mosaico multicolor de la boquería, y la suavidad de tu cabello en la arena de la barceloneta. Buscaré tus ojos en el horizonte de la Icaria y tu aroma a hierba recién cortada en los paseos del parque Güell.

Buscare tu risa en el Tibidabo y tu expresión de asombro, esos ojos tan abiertos que me enamoran, en la Sagrada Familia.

Bailaré contigo en la plaza de Sant Jaume y te abrazaré con fuerza bajo el siniestro árbol del bosc des fades.

Te llenaré de besos en el Passeig de Gracia y escucharé tu voz en el Liceu.

Nos haremos fotos junto a la Pedrera y te hablaré al oído en Sant Miquel del Fai.

Preguntaré a Colón como encontrarte y seguiré el camino para volver a ti.

Felicidades


Este año sí hay velas

No debería hacerlo y habrá muchos que no lo entiendan. Pero quiero felicitarte públicamente y que todos lo sepan. Quiero felicitarte por este cuarto de siglo. Por estos 25 años de madurez. Por estos 5 lustros de objetivos realizados, sueños vividos e ilusiones por vivir. Por este aniversario de felicidad y celebraciones.

Feliz 25 aniversario... estatuto de autonomía!

jueves, 4 de diciembre de 2008

Reflexión sobre la soledad:

Este mismo texto lo escribí hace unos meses y tuve que borrarlo porque motivó un efecto que aún hoy perdura pues no se entendió en su contexto. Hoy, que creo haber encontrado vacuna para esta enfermedad, pero que una amiga empieza a evidenciar sus síntomas, lo repito para que todos la covenzáis de que no tengo razón:



"A veces somos tan ilusos de pensar que hemos encontrado la felicidad. Que esta se encierra en una palabra, en una mirada, en un gesto correspondido, e incluso puede hallar su máximo estado en un beso, una caricia o hasta una noche de pasión.

Pero no es cierto. La felicidad real se encuentra en la persona, y todos esos gestos, sin su continente, se quedan en un pasaje efímero, que no podemos llamar felicidad porque precede a la amargura e incluso la desesperación.

Durante años, la sociedad en que vivimos trata de inculcarnos una serie de valores que, por arraigados, achacamos a la propia naturaleza, como puede ser, por ejemplo, la vida en pareja. Nuestra sociedad nos condiciona para compartir la vida, llegando incluso a marginar a aquellos que no lo hacen, con despectivos calificativos (solterón, cuarentón, que se te pasa el arroz, te quedas para vestir santos...) que, aunque con el tiempo se van normalizando, siguen definiendo a un grupo residual que no se ha adaptado a las normas sociales establecidas.

Sin embargo, los miembros de este grupo sectario terminan aceptando su condición, a veces establecida de nacimiento, e incluso llegan a afirmar que es propia elección, que han encontrado la situación ideal o, incluso, en un alarde de autodefensa, que son tan especiales que no encuentran la pareja ideal.

Todos estos mecanismos no son sino máscaras para afrontar esa marginalidad con un mínimo de dignidad que, en la soledad de la noche, se vuelven en contra, desequilibrando su estabilidad emocional y distanciándole, aún más, de los estándares sociales.

La vana lucha por la normalización le permite, de vez en cuando, algún escarceo sentimental, e ilusionarse con esa posible “vida normal”, compartida y bendecida por la sociedad. Sin embargo, el celibato es, por líneas generales, una enfermedad endémica, y cogénita, con la que se nace y no tiene curación ni tratamiento, aunque fuera paliativo. No la cubre la seguridad social y, aunque debiera, tampoco se incluye entre las enfermedades mentales que recomiendan el ingreso en un sanatorio. (Eufemismo de manicomio)

Conscientes aún de su destino, existe un pequeño grupo dentro de este sector desarraigado, que intenta luchar contra su afección y busca, siempre en la persona equivocada, la dualidad que le permita escindirse de tan desarrapada caterva. Esto es, se enamora perdidamente de quien no debe, creyendo haber encontrado el remedio a su achaque.

Sin embargo, y aunque a veces los síntomas parezcan remitir, al poco tiempo la enfermedad reaparece, enquistada y más dolorosa, reforzando sus inseguridades e incrementando y fortaleciendo las máscaras antes mencionadas.

Cuando aparece ese binomio el individuo es capaz de convencerse, sin querer, de que su celibato podía ser efecto del propio destino, que le había reservado hasta encontrarlo, un por fin, final feliz.

Sin embargo, cuando este presunto amor se aleja lentamente, devolviendo al soltero a su condición inicial, la enfermedad metastasia y hasta los huesos duelen al ver que nunca podrá compartir esa vida común con que sueña cada día.

Tiene que resignarse a su enfermedad solitaria, a su cama vacía, sus labios fríos, sus brazos rodeando una almohada que un día tuvo dos formas y a sus ojos perdidos en la oscuridad, buscando los que un día les miraron cómplices y ahora rehúyen su mirada."

Ahora, que el mundo avanza tan deprisa y que casi cualquier enfermedad tiene curación, creo haber encontrado la pócima mágica para combatir esta afección.

Póngase un poco de poesía, varias gotas de autoestima, mucho cariño, un par de miradas, una voz dulce, una gran dosis de sinceridad y apliquensé con fricción en la persona adecuada.

Yo me he bañado en la marmita y espero que me funcione.

En tu ausencia


He querido desnudar mi alma. Irla descubriendo poco a poco.

Pero cuando una monda de falsas capas de fortaleza y seguridad yacía sobre el suelo, dejando entrever la desnudez de mis sentimientos, la fragilidad de mis pensamientos, la debilidad de mi ser..., ha llegado el tibio vacío de tu ausencia, esa lígera corriente en la puerta abierta a mis espaldas, y han salido volando.

Ahora flotan etéreos en tu respuesta.

Tu recuerdo me arde


Del infierno de la noche en soledad, llueven las ascuas de tu recuerdo.
Con mis pies abrasados en sus rescoldos, busco el camino que hasta ti me lleve.
No me importan las llagas, ni el dolor, ni lo largo que sea el trayecto, tan solo el destino y fundirme en ti, en un abrazo.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Explicaciones


Perdona por decir que me moría por amarte,
cuando quise decir que te amaría hasta la muerte.

Disculpa por querer besarte con locura,
cuando quise besarte locamente.

Me equivoqué al buscar el infinito en tu mirada,
cuando viajaría al infinito solo para verte.

No pienses nunca que se me hace eterna era la espera,
cuando sabes que te esperaría eternamente.

No dudes de la veracidad de mis palabras,
pues huyo del lugar donde las palabras mienten.

martes, 2 de diciembre de 2008

Vendrá


"Vendrá" dije, mientras me sentaba en aquel viejo banco de pino verde en la estación.

"No lo hará", me dijo Penélope mientras recogía el abanico en su bolso de piel marrón.

Me quedé esperando mientras el ruido de sus tacones se perdía en horizonte.

Un viajero me preguntó.

"Por allí se ha ido", le contesté, y siguió sus pasos.

"¿Vienes?" Me invitó.

"No, prefiero esperarla, vendrá", le dije.

Me miró con lástima y continuó andando.

Me quedé allí sentado, con mis ojos brillando, cada vez que un tren silbaba a lo lejos.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Previsión meteorológica II



Del valle del Ambroz ha bajado hoy una brisa serrana que ha ahuyentado los frios de ayer.

Empieza a cambiar el tiempo

domingo, 30 de noviembre de 2008

Previsión meteorológica


Hoy el sol no ha salido en tu espalda, ni se puso anoche la luna en tus ojos.

No he visto las nubes de miel, que buscaba en tu mirada, ni han llovido mis caricias en el valle de tus pechos.

No he escuchado el rumor de tu voz, en la caracola de tus labios, ni he sentido el calor de tus manos, recorriendo mi cuerpo.

Hoy ha arreciado la lluvia solo sobre mis hombros, y no he podido resguardarme al paraguas de tu pelo.

Hoy no ha soplado la brisa de tu respiración en mi boca, ni he bañado mi corazón en el lago de tu sexo.

No he sentido el vapor de la humedad de tus besos ni me he perdido en la niebla de dormirme entre tus senos.

Espero que pronto cambie el tiempo.

Te lo tengo que decir....



La he descubierto gracias a espiral... pero va para ti!

jueves, 27 de noviembre de 2008

Mensaje en una botella


He encerrado mis palabras en una botella, que desde el estuario del Sado he lanzado al mar.

De la mano de la corriente de las canarias te llegarán, impregnadas del calor del archipiélago y el púrpura de Essaouira.

Llevarán el sol de invierno, olores de otoño y sentimientos de una primavera anticipada*, en busca del calor estival que ofrecen tus brazos.

Llevarán los gélidos vientos del norte, las cálidas corrientes de Senegal y una afrenta al socaire, para que tímidas, pero osadas, alcancen tus ojos, que imagino llorosos por la brisa guanche que llena de mar tu mirada.

En ellas he escrito secretos que tan solo Eolo y Poseidón conocen.


*(Uso no autorizado de primavera anticipada - en homenaje a mi amigo Carlos)

In Memoriam

Acerca tu mirada a este paisaje. Que tus ojos recojan todo el verde profuso que lo habita, la luz azafranada que da vida al silencio, la plenitud posible, exuberante, del volcán, la de la luna llena… Que descubran tus ojos la vigencia vegetal que se despliega e inunda su verdor entre los cardos, a ras de tierra. Y en la hora del sol en lo más alto, un aroma en el aire que perfila la misma pulsación de la mañana. Acerca tu mirada, y que tu boca contemple este paraje, abigarrado y profundo, colmado de chumberas y de cactus y de granadas solas. Que tanta floración no es un engaño ni tampoco un misterio, sino tan sólo un modo de sentirse desmedido, cercano a lo que importa, por fin libre.

Ángel Campos Pámpano

sábado, 22 de noviembre de 2008

Sé que me adelanto...



Sí. Se que me adelanto. Que aún falta mas de un mes para navidades. Pero nunca he tenido tan claro lo que quería pedir a los reyes, el papa noel, el olentzero, o quien diablos quiera traerme un regalo estas fiestas.

Vuelvo a tener ilusión por rellenar mi carta. Vuelvo a mirar con nostalgia los escaparates para recuperar la emoción del niño que cree en los magos de oriente. Vuelvo a formular deseos cuando veo una estrella fugaz y vuelvo a pronunciar tu nombre 3 veces para que aparezcas.

Volveré a escribir un nombre en nochevieja, en un pequeño papel que arderá al cambiar de año. Volveré a dejar calcetines bajo el árbol y me pondré ropa interior roja para empezar una nueva vida...

Falta mucho para navidades. Pero ya sé lo que quiero.

I don't want a lot for Christmas

There is just one thing I need

I don't care about the presents

Underneath the Christmas tree

I just want you for my own

More than you could ever know

Make my wish come true oh

All I want for Christmas is you

I don't want a lot for Christmas

There is just one thing I need

Don't care about the presents

Underneath the Christmas tree

I don't need to hang my stocking

There upon the fireplace

Santa Claus won't make me happy

With a toy on Christmas day

I just want you for my own

More than you could ever know

Make my wish come true

All I want for Christmas is you

Ohh, Baby ...I won't ask for much this Christmas

I won't even wish for snow

I'm just gonna keep on waiting

Underneath the mistletoe

I won't make a list and send it

To the North Pole for Saint Nick

I won't even stay awake

To hear those magic reindeer click'

Cuz I just want you here tonight

Holding on to me so tight

What more can I do, baby

all I want for Christmas is you

All the lights are shining

So brightly everywhere

And the sound of childrens' laughter fills the air

And everyone is singing

I hear those sleigh bells ringing

Santa won't you bring me

The one I really need

Won't you please bring my baby to me quickly

I don't want a lot for Christmas

This is all I'm asking for

I just wanna see my baby

Standing right outside my door

I just want you for my own

More than you could ever know

Make my wish come true

Baby all I want for Christmas is you

All I want for Christmas is you, baby

viernes, 21 de noviembre de 2008

Huesca ya no está triste

Huesca, que ayer me pareciera fría, me recibe hoy encerrada en niebla, para regalarme ese aroma de las tardes otoñales de tierra húmeda, chimeneas y la estufa de carbón de la anciana castañera que vende sus frutos asados junto al coso oscense.

Con mi mirada sigo el viejo carrito de madera ,que durante años ha regalado a miles de personas su dulce sabor y ese calor que desprende el cucurucho de papel que recoge las castañas recién reventadas entre las brasas, hasta que desaparece envuelto en niebla, como si de un espejismo del pasado se tratara.

Unos metros más allá, las nieblas del alto Aragón me descubren su muralla, y una joven muchacha que arrecida espera la llegada del coche que la viene a recoger.

Pienso en ti, te oigo, y desembocan en el Cinca las aguas del Tajo y el Guadiana, con su alegre discurrir del otoño, arrastrando las hojas del pasado, que se arremolinan en unos hoyuelos que me recuerdan los que dibuja tu rostro cuando sonríes.

Me duermo en su cauce mientras en mis oídos aún suena el cristalino curso de tus palabras, que se van apagando en una nana, que me invita a soñar contigo...

Levántate, Segunda,

levántate al instanti,

que el niñu quieri agua,

levántatinuta.

La palumita blanca

que canta allá en el olivu,

cállati palumita

que duerma mi niñu.

Ea, ea que ya se durmió.


jueves, 20 de noviembre de 2008

Cuentos de África: La bella Fatiha VII

Despertaron cuando el sol se ocultaba tras el horizonte. Fatiha parecía recuperada y Mirenne también había recobrado las fuerzas que aquel militar argelino le había robado. Las huellas de sus compañeros de viaje apenas eran perceptibles, pero sabían que el único camino posible era seguir de frente, dejando aquella maravillosa puesta de sol a su izquierda.

Comenzaron a caminar. Abrigadas por la manta que horas antes les había servido para resguardarse del sol. Ahora lo hacía del frío. Sabían que iban por el lugar correcto porque de vez en cuando encontraban un pequeño rastro que el viento no había tapado del renqueante deambular de sus compañeros. Se habían perdido en el horizonte y dudaban si los volverían a ver, pero confiaban en compensar las horas perdidas caminando de noche.




A lo lejos, y en medio del rastro de huellas vieron una manta de color rojizo que pronto identificaron como la de uno de sus acompañantes. Pensaron, que como ellas, se había separado del grupo para descansar. Al pasar por su lado comprobaron que no había nadie bajo ella, si no un pequeño recipiente con sus dosis diarias de agua. Agradecidas recogieron el agua y la manta para devolvérsela a su dueño si volvían a verse.

Caminaron toda la noche y justo cuando el sol volvía a aparecer por el Este divisaron al grupo acampado. Habían parado en el único espacio con restos de vegetación que habían encontrado en el camino. No era un oasis pero las plantas luchaban por sobrevivir en aquella tierra ingrata.




Entre los viajeros buscaron al propietario de la manta roja que se resguardaba del frío acurrucado entre dos compañeros. Echaron sobre su fatigado cuerpo la manta y le dejaron dormir. El viaje era largo y ya habría tiempo para agradecerle el gesto.

Prepararon te y esperaron a que el resto de compañeros se fueran despertando con el olor de las hierbas hirviendo en el improvisado fuego que habían encendido.

Intentaron seguir el camino con sus compañeros, pero el largo viaje nocturno empezaba a pasar factura, por lo que decidieron seguir viajando de noche y esperar en aquel marchito vergel la puesta del sol. Ya los volverían a alcanzar.

Cuentos de África: La bella Fatiha VI

Los dos primeros meses en Ceuta transcurrieron como un juego de aventura trasladado a la realidad. Cada mañana nos vestíamos nuestros uniformes para convertirnos en los soldaditos de plomo en carne y hueso de un grupo de fanáticos que habían trasladado su impotencia y sus ficciones a un escenario natural, y que servían de directores de orquesta para una melodía trasnochada y sin sentido que se había ejecutado cientos de veces.

Nos preparamos para enfrentarnos a un enemigo imaginario e incluso aprendimos a hacer frente a una hipotética guerra nuclear, vestidos de patos para que nuestros posibles cadáveres lucieran más ridículos en caso de un ataque atómico.



Un día, mientras formábamos frente al gimnasio para matar el tiempo y regocijo de nuestros superiores en mando, que disfrutaban viendo sus muñecos ordenados en filas, perfectamente alineados, llegaron 2 individuos vestidos de paisano que pronunciaron mi nombre en alto y me hicieron salir de la formación.




En aquel momento no supe que pensar. Recapitulé cu
ántos recuerdos me quedaban de aquellos meses buscando una razón de indisciplina que pudiera motivar aquella inesperada visita, pero no la encontré.

Se identificaron como brigadas de la comandancia general, Unidad de Inteligencia, y dijeron que se encargaban de la prensa militar.


Enseguida supe a qué venían. Habían descubierto mi último artículo para diario Mérida, que lo había publicado también el diario el País días antes de mi incorporación a filas y querrían explicaciones. Se trataba de un artículo a favor de la insumisión.


Un mes antes de unirme a aquel juego maquiavélico, de niños vestidos de hombre y hombres vestidos de payasos, había recogido en la carretera de Plasencia a Cáceres a un autoestopista que se dirigía a casa de su hermano. Al día siguiente sería juzgado por insumisión. Cuándo me contó la historia me resultó interesante, así que paré en Cáceres a conocer de primera mano el caso.


El encausado me recibió en una pequeña vivienda en un bajo del casco antiguo cacereño. Nos sentamos a tomar café y poco a poco fue desgranando su vida. Tenía una niña pequeña, recién nacida, y su trabajo era el único sustento para la familia. Pero no era este el único motivo de su insumisión, sino su oposición rotunda a entrar en aquel juego de obligaciones sin sentido, que pretendían hipotecar 9 meses de su vida, empuñando un arma que detestaba, en defensa de un país que no reconocía.


Cuando llegué a Mérida escribí su historia, junto a una reflexión a favor de los derechos humanos, claramente vulnerados en situaciones como esta. No sé aún cómo aquel artículo llegó al País, pero días después lo publicaba en su edición nacional entre las páginas de opinión.

Estaba seguro, habían leído aquel artículo y ahora venían a pedir responsabilidades.

martes, 18 de noviembre de 2008

Quiero / Je veux


Quiero encontrar este otoño el calor del verano,
Quiero encontrar tu dulzura de caramelo y miel.
Quiero buscar mi refugio escondido en tus brazos,
Quiero que cada día que pase no parezcan cien.

Quiero que nazcan las flores también en invierno
Quiero que broten orquídeas bajo tus pies
Quiero que salga la luna en tu regazo
Quiero despertar con el sol y volverte a ver.

Quiero que la noche tenga la luz de tus ojos
Quiero que el dia me encuentre bajo tu piel
Quiero que la tarde sea siesta dormido en tu abrazo.
Quiero que el tiempo se pare cuando tú estés.

"Je veux trouver cet automne la chaleur de l'été,
Je veux trouver ton douceur de bonbon et de miel.
Je veux chercher mon refuge dans tes bras caché,
Je veux que chaque jour qui passe ne semble pas centaines.

Je veux que les fleurs soient nés en hiver
Je veux que les orchidées germent sous tes pieds
Je veux que la lune parte dans ton giron.
Je veux réveiller et te revoir avec le soleil

Je veux la nuit pour prendre la lumière de tes yeux
Je veux que le jour me trouvé sous ton peau
Je veux que l'après-midi soie sieste endormi dans ton étreinte.
Je veux que le temps s'arrête lorsque tu y etês"

En una burbuja....

video

Hoy, que he encontrado una burbuja en la que me gustaría nadar,
os presento a mis compañeros de piso, que viven en la suya propia.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Cuentos de África - La bella Fatiha V

Ante sus ojos solo había arena. El único horizonte lo marcaban sus sueños y una fina línea, apenas perceptible, en la que el ocre se convertía en azul, en medio de una nebulosa difusa, producto del calor que empezaba a castigar sus cuerpos y sus pies descalzos. Aunque todos habían iniciado el viaje con rústicos calzados, que habían perdido su forma por el paso de los años en los campos de algodón, pronto decidieron que lo mejor era cargarlos en las mochilas, para otros terrenos más agradecidos, y sacrificar sus pies a la ardiente arena del desierto, pues cada escasos metros se llenaban de arena dificultando el camino.



Los viajeros caminaban separados, distanciándose unos de otros la distancia suficiente como para sentirse solos en aquel viaje, pero no demasiado para de vez en cuando buscar el arropo de sus compañeros de aventura.

Tan solo Fatiha y Mirenne continuaban unidas. Abrazadas
pese al sofocante calor del desierto. Unidas para siempre en aquel éxodo.


De pronto Fatiha cayó al suelo. Agotada. Llevaba horas sin probar una gota de agua y sus piernas fallaron cayendo sobre la arena. Mirenne sacó rápidamente la pequeña cantimplora en la que llevaban la porción individual de agua que le correspondía cada día y le dio a beber un trago, breve pero suficiente para reanimarla. Mojó una manga y con ella empapó ligeramente el abultado y ardiente vientre de Fatiha, buscando refrescar a un bebé que antes de nacer ya había iniciado el viaje más duro imaginable. Con una manta cubrió a su compañera resguardándola del sol, se acurrucó junto a ella y, mientras el resto de viajeros se perdía en el horizonte, esperó a que llegara la noche para seguir el viaje.




domingo, 16 de noviembre de 2008

Cuentos de África - La bella Fatiha IV


El miedo, la desconfianza, los nervios, la duda, la curiosidad...
Todos estos sentimientos se fueron apoderando de nosotros según desembarcamos y empezamos a perder nuestros nombres para ser identificados como números, según empezamos a perder nuestro pasado y a desorientar nuestro futuro, para ser parte tan solo de un presente que desconocíamos, y se mostraba incierto ante nuestros ojos, indagadores los de la mayoría, llorosos, como los de un niño el primer día de clase, los de unos cuantos.

Un papel en mi mano decía que debía dirigirme a Regulares, al acuartelamiento González Tablas. Hacia allí nos llevaron en varios camiones mientras el temor iba venciendo al resto de emociones que nos habían invadido hasta el momento.



Todo sucedió muy deprisa. Apenas recuerdo cómo llegamos, cómo se nos repartió la ropa de cama, el uniforme y el resto de enseres que serían nuestra única propiedad a partir de entonces, y que debíamos defender como lo más preciado. Una taza de latón, un petate, dos uniformes completos, unos guantes, una gorra y unos listones verdes en los que escribir nuestro primer apellido. Aquel sería nuestro único identificativo desde ese momento. Atrás quedaban los estudios, los apellidos rimbonbantes, la experiencia, la edad o las clases sociales. Torpemente aprendimos a formar y empezamos a escuchar discursos manidos y desgastados, completamente anacrónicos, escapados de una película de Kubrick.

Comenzaba una carrera sin destino pero sin descanso, dos meses de un estúpido guión repetido miles de veces, que terminariamos creyéndonos e interpretando como malos actores de culebrón a los que se facilita un nuevo párrafo cada día.

Lo único cierto era la amistad que se iba forjando entre algunos de nosotros. Otro más de los tópicos, el único cierto, que rodeaba a aquella pantomima.





Tu voz


Me encanta escuchar tu voz, esas palabras que viven en un susurro y se escapan en un suspiro.

Me gusta respirarlas, a dos centímetros de tu boca, porque huelen a los verdes paisajes de la sierra de Gata.

Me alimento masticándolas, cuando llegan desde el móvil, porque saben a dulce miel y fruta fresca recién cogida.

Me pierdo en tus ojos escuchándolas, tan llenos de agua clara que a veces se desbordan, cuando sube la marea, con la luna llena o la brisa.

Quiero sentirlas nacer, con mis manos en tu cuerpo, descubrir como vibran al ser pronunciadas.

Necesito apagarlas en un beso, no para que no se digan, sino para que me lleguen aún más adentro.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

martes, 11 de noviembre de 2008

Aprender una lección

Hay veces que pensamos que tenemos mucho que enseñarle a nuestros pequeños. Haciendo gala de nuestros años y experiencia intentamos demostrarles cómo es el mundo y cómo debe ser. Sin embargo, la mayoría de las veces, son ellos los que tienen mucho que decirnos y no sabemos prestar nuestros oídos a sus palabras.

Ayer fuimos con los niños de los colegios Inés de Suárez y Miralvalle a plantar árboles a la ciudad deportiva. Nuestra intención era concienciarlos de la importancia del respeto al medio ambiente. Al verles el cuidado y el cariño que ponían a esta labor me di cuenta de cuán equivocado estaba.

Son ellos los que me han enseñado a mi, yo actúo movido por unas normas que me han impuesto, ellos hacen suya la norma.




Hasta en los días más nublados

Hasta en los días más grises siempre hay un rayo de sol.

Cuentos de África - La bella Fatiha III

Intentaron dormir, pese al traqueteo de aquel viejo vehículo, con la cabeza hundida entre las piernas, buscando aislarse de la realidad que les rodeaba. Aquellos serían sus compañeros durante un largo viaje pero no eran necesarias las presentaciones. Todos coincidían en un sueño y ese era suficiente para sentirse unidos.

El vehículo se detuvo a 10 kilómetros de la frontera Argelina, dónde el conductor les indicó que no podía seguir, que la proximidad del amanecer hacía peligrosa la travesía y que debía volver a los campos de algodón antes de que se echara en falta su presencia.



Lentamente bajaron del automóvil y comenzaron a caminar, lentamente, como si los pies se aferrasen a aquella tierra que debían abandonar.

Uno de los viajeros sacó del bolsillo un papel arrugado en el que había dibujado el itinerario a seguir. Un militar argelino les dejaría cruzar la frontera previo pago de otros 20.000 francos por persona.

Fatiha se retrasó con la excusa de hacer sus necesidades. Extrajo de su ropa interior 40.000 francos que dividió en dos fajos. Al alcanzar de nuevo el grupo le dio a escondidas uno a Mirenne, para que nadie supiera quién de las dos llevaba el dinero y cuánto llevaban para aquella larga travesía.




Cuando alcanzaron la frontera uno a uno fueron satisfaciendo el pago estipulado, excepto Mirenne, que tuvo que añadir a su cuota 5 minutos de entrega a aquel militar que descargó su impotencia sobre el reseco rostro de la pobre viajera.


Una vez que Mirenne se reincorporó al grupo comenzaron a andar, sin preguntas, sin palabras, adentrándose en un desierto que sería escenario de sus desventuras durante 3 largos meses. Tan solo Fatiha tuvo un gesto para Mirenne. La estrechó entre sus brazos y así caminaron durante horas.

Continuará...

Cuentos de África - La bella Fatiha II

Transcurría julio de 1998 cuando mi padre fue a buscarme a Mérida con la carta de reclutamiento en su mano. Estaba citado para incorporarme a filas el 19 de agosto en Ceuta.

Apenas me dio tiempo a pensar. Abrumado por volver a ver a mi padre y hermanos después de tanto tiempo, y embargado por la emoción, ni siquiera rechisté.

Recogí mis exiguas pertenencias, las que habían ido quedando después de una desalentadora etapa en la ciudad romana, llena de propósitos de aventura y sueños irrealizados, alimentados más de vergüenzas que de prebendas. Eran mis fantasías mi único pábulo y mi cobardía mi refugio.



Abandoné sin mirar atrás aquel cubículo que había sido mi hogar durante los últimos meses, y en silencio emprendí el regreso a casa, de un hijo pródigo que, por vergüenza, no volvió por propia iniciativa sino al que hubo que ir a buscar, y que con lágrimas en los ojos se despedía de la ciudad que le había convertido en el deshecho que regresaba ahora a su familia. Lágrimas no de tristeza sino de apocamiento que hoy recuerdo arrepentido.

Recuerdo mi primer avistamiento de tierras africanas. Un grupo de jóvenes nerviosos nos arremolinábamos en la cubierta de aquel inmenso Ferry para escrutar en el horizonte la tierra que nos acogería durante 9 meses. Era la primera travesía que hacía en un barco de aquella envergadura y la primera en que pisaría otro continente, pero mi mente seguía anclada en tierras extremeñas, buscando una redención del pasado antes que ningún tipo de ilusión en el futuro que nos aguardaba.





lunes, 10 de noviembre de 2008

Historias de la puta mili I (Cuentos de África)


El otro día, ante el inesperado reencuentro con mi amigo Jose Luis Galán, compañero en batallas, ficticias y fingidas, en el africano terruño de Ceuta, prometí iniciar una serie de relatos concernientes a mi experiencia en aquel continente, del que nos separan tan solo unos kilómetros de mar y muchos de historia.

Estos relatos que bautizaré como "cuentos de África" pueden estar salpicados de tanta ficción como realidad. Tan sólo los que me conozcan bien sabrán qué parte es real y cuál ficticia. Dejo en la imaginación de los demás el tratar de adivinar cuánto tienen de cuento y cuánto de verdad.

Algunas de las experiencias allí vividas, y la posición privilegiada (o no) que me permitió vivirlas, me obligan a dejar en la duda cuántas historias narre a partir de este momento...

Comienzo con el primero, que no guarda un orden cronológico con mi estancia en Ceuta, y al que titularé....

La bella Fatiha

No había cumplido aún los 20 años. El caoba de su piel contrastaba con los blancos campos de algodón donde había nacido y pasado dos décadas de hambre, dolor y sufrimiento al norte de la ciudad de Taoudenni, en el siempre beligerante país de Mali.


Alguien había intentado engañarla, junto a todo su pueblo, diciéndole que con la paz de Tombuctú llegaría la tranquilidad y la prosperidad a sus tierras. Sin embargo, tras casi 3 años de espera, sus dedos seguían agrietándose, como su vida, en la recolección de algodón, a cambio de un mísero cuenco de pasta de un cereal indefinible, que se había convertido en su único sustento desde donde alcanzaba su memoria.

Su día transcurría entre los campos de algodón, desde el amanecer hasta el ocaso, y la más negra noche de despiadados malos tratos y violaciones por parte de sus patronos. A sus escasos 20 años había sufrido ya 3 abortos, de otros tantos embarazos, fruto del calvario que vivía cada día al ponerse el sol.



Sus ojos habían dejado de llorar y, aquella noche, al poner sus manos sobre su vientre, de nuevo preñado, decidió no sufrir más y junto a 10 compañeros iniciar el largo viaje, no de búsqueda de la felicidad, si no de huída del infierno. No le importaba quién fuera el padre, pero aquel, por fin, sería su hijo.



El precio de la libertad estaba lejos de su alcance. Armada de valor e ira se adentró en la ciudad y buscó aquella vivienda dónde tantas noches había llegado arrastrada, para acabar ultrajada y violada, antes de ser conducida de nuevo al campo de algodón.

Conocía cada rincón de aquel antro donde aquel día no eran sus gritos si no los de alguna compañera los que rompían el silencio de la noche. Se dirigió a la habitación, alzó aquella especie de hoz que utilizaba para la recogida de algodón, y sin ningún sentimiento de culpa la hendió en el dorso de aquella alimaña que mezcló su último orgasmo con el estertor previo a su muerte. Bajo él, asustada, su compañera Mirenne la miraba entre horrorizada y agradecida. No hizo falta cruzar una palabra.

Cogieron las piezas de valor que pudieron acuñar y un total de 300.000 francos (CFA) que aunque serían insuficientes para el viaje de las dos, ayudaría a costear una gran parte.

Huyeron hasta los campos donde les esperaba un viejo Jeep a bordo del que ya esperaban los que serían sus compañeros de viaje. 10 jóvenes malineses con tanto miedo como ellas y los mismos deseos de libertad.

Pagaron 10000 francos, 5000 por cabeza e iniciaron la primera etapa de su viaje, que concluiría en la frontera Argelina, en las proximidades de Bordj-Mokhtar.

Continuará...

Declaración de intenciones


Quiero tenerte cerca.

Mirar de nuevo tus ojos y naufragar en sus aguas.
Bañarme en ese lago donde la noche es más pura
y al sumergirme en tu iris dejar anillos de luna.

Que se detenga el tiempo para nadar en tu boca,
y se rompa solo el silencio con el eco de mis sueños,
al bucear un suspiro, al respirar de tu aliento.

Quiero volverte a ver.

Que no sea tu mirada un encendido recuerdo,
y no quemen más los besos que guardo entre mis labios,
y torpemente dibujan mis dedos, en cada rincón del cielo.

Quiero sentir en mis yemas cada poro de tu piel,
trazar sobre tu cuerpo garabatos de deseo,
que hoy dibujo en secreto,
como un niño castigado mirando hacia la pared.

Quiero tenerte cerca, quiero volverte a ver.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Olor a campo


He visto un manto rojo y me he puesto a caminar, como una estrella de Hollywood sobre la alfombra de la fama.

Bajo mis pies he sentido el resquebrajar de las hojas recién caídas y he decidido quitarme los zapatos para sentir su tacto. He seguido andando mientras su humedad iba impregnando mis pies descalzos con un inesperado calor que me ha transmitido seguridad.

He escuchado el leve batir de alas de la becada, buscando refugio entre el cobrizo pasto del horizonte y he aspirado el aroma húmedo de la tierra recién regada por las lluvias otoñales.

He clavado mis rodillas en el suave manto de la hojarasca, y me he dejado caer sobre su tenue lienzo, para sentirte más cerca, olor a campo.