sábado 21 de noviembre de 2009

Mi amiga 2000

Ya comenté, hace tiempo, en una entrada anterior, no recuerdo bien cual, mi extrañeza ante el hecho de que siempre destaquemos de manera especial aquellas efemérides que se celebran ante la llegada de un aniversario en números redondos. Celebramos las bodas de plata y oro a los 25 ó 50 años de haber contraído matrimonio, los centenarios de los nacimientos o muertes de los famosos, o de los clubes de fútbol, y análogamente todo aquello a lo que podamos hacer una sencilla descomposición factorial en múltiplos de 5 ó 10. Así en números redondos se consigue un disco de oro o platino o agrupamos las divisas de los países.

A nadie se le ocurre hacer la moneda de 3,55, dar un premio por el 37 aniversario de algo o celebrar el quincuagésimo sexto aniversario del club de fútbol.

Yo suelo ser reacio a este tipo de agrupamientos redondeados y brillantemente pulidos y prefiero celebrar números con otro significado como el 1931 o el 1973.

Sin embargo en los últimos días me puse una meta redonda que era alcanzar el amigo o amiga 2000 en el facebook. No es que conozca a mis 2000 contactos de esta red social pero, unas veces como elemento de trabajo, otras como válvula de escape para intercambiar experiencias con conocidos o desconocidos, o como estudio sociológico para conocer la interrelación que puedan mantener personas que nunca considerarías que pudieran coincidir en el mundo, he ido aumentando mi número de "amigos" hasta llegar a esa cantidad.

El otro día, al ver que rondaba los 1950 contactos me puse como meta alcanzar antes del fin de semana los 2000 y empecé a aceptar sugerencias y enviarlas a diestro y siniestro, y esta mañana, al despertar, me he encontrado una solicitud que ni yo había enviado ni nadie me había sugerido. La he aceptado y, curiosamente, era la que completaba el reto planteado.

Ese mismo contacto me había mandado un mensaje quehe abierto después de aceptar la amistad y comprobar que era el número 2000. El mensaje decía, "Soy Vero, la hija de Ana y Andrés, no sabía que estuvieras por aquí".

Casualmente mi contacto 2000 es el número 1 de toda la lista de contactos ya que fue la primera persona a la que conocí de cuantos ahora ocupan esa larga lista de "amigos" de facebook. A Verónica la conozco hace más de 30 años y hace 25 que no la veo. La semana pasada tuve la oportunidad de reencontrarme con sus padres y hermana tras cinco lustros sin habernos visto en persona y hoy ella viene a ocupar ese redondo puesto 2000 entre mis contactos de facebook.

¿Casualidad?

viernes 20 de noviembre de 2009

Para ti



¿Bailas conmigo?

Quiero que me sostengas mientras caigo.
Quiero moverme al compás de tus pies.
Quiero que me encierres en tus brazos,
mientras piso tus huellas,
mientras respiro tu aliento,
mientras nuestras siluetas se dibujan a lo lejos,
juntas en la luna.

Que cante para nosotros, suave, la cigarra ,
que ilumine la pista de baile una luciérnaga,
que pisen nuestros pies la fresca hierba,
y se encuentren desnudos,
en un tropiezo fortuito.

Quiero sentir en mi mano el calor de la tuya,
mientras la otra surca tu espalda,
estrechando nuestros cuerpos.
Que mi sexo busque tu sexo.

Quiero dejarme llevar por la dulce melodía,
por la canción que marca mi vida,
por este estúpido compás
de dos por dos, que late por ti.

Quiero que tú marques el ritmo,
de mi baile, de mi vida.

domingo 15 de noviembre de 2009

La alegría de hacer llorar

Seguro que les he hecho llorar más veces de tristeza que de felicidad. Aunque quiero considerarme un buen hijo no me siento orgulloso de todas mis acciones en esta vida y, por mi culpa, mis padres han malgastado muchas lágrimas de aflicción que hoy me gustaría poder recompensar. No es fácil. No es cuestión de un gesto penitente ni de un efímero acto de contrición. Es dedicar toda una vida a agradecer lo que ellos han hecho por mí, por nosotros, y reconocer ese enorme sacrificio que han hecho para enseñarnos a vivir.

Sin embargo las lágrimas de ayer fueron de alegría y conmoción. De reencuentros inesperados. De 25 años de espera para un abrazo emocionado. De cientos de anécdotas que se atropellaban. De miles de experiencias compartidas, de vidas comunes que ayer se reencontraron.

Ayer sus lágrimas me hicieron feliz. Porque ellos lo eran. Ayer me sentí especialmente orgulloso de mi familia. De mis hermanos y mis cuñadas. De la ilusión depositada en un día de cuento de hadas, que hoy se plegará en el baúl de los recuerdos, pero dejará en nuestros corazones la alegría de haber devuelto su valor a la amistad, a la familia.

Fue un pequeño homenaje. Sentido, ilusionado. Seguramente merezcan uno cada día. Por su entrega, por su sacrificio, y se lo haremos con esos pequeños gestos, esos detalles, que puedan hacerles sentir lo muy agradecidos que estamos por su tesón.

Pero ayer era especial y, por una vez, me sentí orgulloso de hacer llorar a mis padres.


video

miércoles 11 de noviembre de 2009

El efecto mariposa

"Es el efecto mariposa", me explicó el doctor. "En un sistema caótico, como el tuyo", me explicó, "cualquier variación puede provocar que evolucione de la forma más impredecible. Cualquier pequeña perturbación inicial, mediante un proceso de amplificación, podrá generar un efecto considerablemente grande."

No lo entendí en principio. Aquellos sudores fríos, aquellas taquicardias aceleradas e incluso las alteraciones gástricas que sufría no podían estar provocadas por un patógeno externo. Estaba enfermo. Lo sabía. Y aquel virus que me afectaba iba a acabar conmigo.

Apenas dormía. En toda la semana había contabilizado un máximo de 15 horas de sueño. De lunes a domingo. Poco más de una media de 2 horas diaras. No comía. Tan sólo lo necesario para mantenerme en pie. Incluso en alguna ocasión había sentido como mis piernas flaqueaban y siquiera podían soportar el peso de mi cuerpo, visiblemente debilitado y fútil.

Pedí que me hicieran pruebas. Unos análisis, unas radiografías, un escaner, un TAC... no sabía, algo que detectara aquel mal que me aquejaba. Que sirviera para prescribir aquella enfermedad desconocida.

"El efecto mariposa", aquellas palabras golpeaban mi mente. Busqué la enciclopedia médica de mi madre, consulté a varios amigos médicos y ninguno me supo decir qué clase de diagnóstico era aquel.

Entonces la vi y lo supe. Tan sólo un parpadeo suyo hacía que se estremeciera todo mi cuerpo.

martes 3 de noviembre de 2009

Un chusco de pan

Cada vez que veo esta foto de las navidades de 1978 (creo recordar) me pregunto qué hacen en el portal de Belén tres pistoleros, un payaso, un tuno, un marinero o tres sevillanas, pero no es el caso de este cuento.... Yo soy el pastor con sombrero ruso que está abajo a la derecha.


Corría el año 78 y estabamos celebrando la fiesta de Navidad, justo antes de las vacaciones. Habíamos montado un belén viviente. La señorita Bibi nos pidió que fueramos disfrazados para interpretar la escena del nacimiento y que llevaramos al niño algo para comer. Yo me enfundé mi jubón de lana, mi camisa de cuadros, mis botas Katiuscas* y cargué mi zurrón con un chusco de pan y una naranja confiado en que el niño pudiera degustarlos pese a su corta edad.

Durante toda la clase estuve rondando el portal, dónde el niño dormía plácidamente al cuidado de los improvisados María y José. Sonó el timbre y yo me fui quedando rezagado sin salir de clase. La profesora se mostró preocupada e incluso mi madre, intranquila, entró hasta el aula para ver por qué no salía. Yo me negaba a irme, pero tampoco daba explicaciones. En silencio miraba al niño esperando que despertara. Mi madre pronto comprendió la situación y me dijo que dejara a sus pies mis ofrendas.

Tiempo después supe que se trataba de un muñeco y que mis obsequios acabarían con toda seguridad en una papelera. Sin embargo hoy sigo guardando con ilusión mis pábulos en mi ajado zurrón, a sabiendas de que nunca alimentarán la boca para quién los guardé con cariño.


*Katiuscas: botas de goma para el agua.

Etimología:
En 1931 el compositor español Pablo Sorzábal (1897-1988) estrenó una zarzuela llamada Katiuska.
La protagonista de esta zarzuela llevaba unas botas altas.
De ahí el nombre de estas botas. Katiuska es un diminutivo cariñoso del nombre ruso Katia, o sea,
"querida pequeña Katia".
Katia es una abreviación de Ecaterina, equivalente a Catalina en españ
ol.
Ecaterina deriva de la palabra griega Katarios = limpio, puro).

lunes 2 de noviembre de 2009

El armario


Hoy he decidido ordenar mi armario. Hace unos días la barra que soportaba la ropa con la que había cubierto mis fríos y pudores el último año se había desvencijado. No pudo tolerar el peso. De tanto cargarla terminó venciendo uno de los encajes sobre los que se sostenía, cayendo desordenada por media habitación.

Parte dentro, parte fuera del armario, se mezclaban ropajes de distinto color y textura sin orden ni arbitrio. Allí estaban los alegres tintes de los días de felicidad, junto a los tristes trajes con que de vez en cuando he de disfrazarme para algún evento especial, de colores austeros y apagados.

Saqué toda la ropa del armario, doblando cuidadosamente cada recuerdo para ponerlo con delicadeza y nostalgia sobre la cama, y desatornillé y tiré el anclaje dañado. He puesto uno nuevo, distinto al compañero que soporta el peso al otro lado. Más fuerte y resistente pero más estrecho, apenas se ahorma a la barra de la que de nuevo penden mis ropas. Confío en que con el tiempo y el peso termine cediendo y ajustándose a su nueva realidad.

He aprovechado para cambiar el orden y tipo de ropa. En un cajón he depositado las sutiles prendas de verano y he dejado a mano las fuerzas necesarias para el rigor del invierno. Las lluvias de ayer, y un escalofrío esta madrugada, me han sugerido que pronto entrarán los fríos. Mi cada vez más debilitado corazón agradecerá el calor artificial de estos recios ornatos. Con dolor he ido guardando, quizás para el estío que viene, o quizás para siempre, camisas y camisetas sobre las que se fijaba un olor o un recuerdo para cambiarlas por crudos jubones asépticos de sentimientos.

Mi armario hoy es gris y gélido, pero el sol sigue riéndose de mi al colarse por mi ventana.

Hoy

Hoy que el viento arrecia y eriza mi piel,
y no tus caricias.
Hoy que el sol se esconde detrás de una nube y filtra un rayo,
que no es tu mirada.
Hoy que el aire golpea mis tímpanos y los ensordece,
y no tus palabras
Hoy que la humedad se clava en mis huesos y los entumece,
y no son tus lágrimas
Hoy que busco el calor entre mis mantas vacías,
y no entre tus brazos
Hoy me siento solo, desvalido, yerto,
y no contigo.

martes 13 de octubre de 2009

Te regalo la luna


Dime que me quieres
y llevaré la luna hasta tus ojos.
Simplemente sonríe
y la haré menguar para tus labios.
Abrázame
y crecerá para dibujar nuestra silueta en su halo.
Ámame
y en su oscuridad
compartiremos nuestros cuerpos.

domingo 27 de septiembre de 2009

De garulla

Hace algo más de 2 años comencé una serie de cuentos autobiográficos, dedicados a mi infancia, que se centraban, sobre todo, en mi etapa en Galicia. Luego se complementó con alguno extraído de mis primeros años en Briviesca y, con un pequeño salto, llegué a mi juventud en Ceuta. Hoy, hablando con mi amigo Roberto, he recordado un pasaje de mi infancia en Guareña que quiero recrear...

De garulla

Llegamos a Guareña en el verano del 86. Tenía por tanto 13 años recién cumplidos. Tras un año en Plasencia habíamos recogido de nuevo los bártulos y con nuestro hato de ilusiones nos dirigimos a esta localidad pacense, con la intención de alojarnos allí durante los 2 ó 3 años que durara la nueva obra a la que habían destinado a mi padre, el encauzamiento del Zujar y el Matachel.

Vivíamos en un viejo edificio del centro de la población en la calle principal. Apenas recuerdo la distribución y ornamentación de la casa, pero no puedo olvidar su suelo enmoquetado, residencia de ácaros y otras suciedades, que cada tarde nos invitaba a salir de casa para evitar el calor que despedía.

Había pocos sitios donde ir. Era el clásico pueblo de tardes sesteadas y somnolientas, con hirvientes calles vacías, que poco o nada podían ofrecer a unos niños de mi edad y la de mis hermanos, así que nos acostumbramos a acompañar a mi padre a las obras.

Cada tarde nos montábamos en una furgoneta blanca de olor a hormigón, alquitrán y masculino sudor solariego en la que acompañábamos a mi padre y resto de obreros al "tajo" que correspondiera.

Disfrutaba cada segundo con mi padre. Después de años dosificando su presencia en el goteo insufrible de fines de semana, aquellos momentos en la obra eran la recompensa a tantos días de espera. Admiraba (lo sigo haciendo) su trabajo. Idolatraba su capacidad de mando, aunque por entonces era todavía capataz, y soñaba viéndole construir puentes y carreteras tan sólo con sus manos.

Cuando había dado las instrucciones oportunas a "sus" obreros nos dedicaba el tiempo que tanto habíamos añorado mientras trabajaba en Portugal o Andorra.

La obra estaba al pie de la zona de regadío del Matachel. A su alrededor crecían uvas, sandías y melones en un mosaico multicolor que me fascinaba. Cada tarde, a hurtadillas, nos colábamos en alguno de aquellos huertos y sustraíamos alguno de aquellos frutos para después degustarlos en casa. Siempre pensé que sabían mejor porque eran parte de la complicidad con mi padre.


Mi padre nos enseñó un truco. Cada tarde buscaba una sandía determinada. Aquella que previamente el hortelano había cubierto con su jersey. Todavía no sé porque aquel buen hombre seguía haciéndolo, pero cada tarde la mejor sandía del huerto aparecía cubierta con mimo con una sudadera de lana. Nosotros cogíamos la prenda, la cambiábamos de fruto y nos llevabamos aquella que con ilusión había seleccionado el agricultor.

Así pasamos todo un verano. No sé si fue entonces cuando decidí dejar de comer fruta, porque ya no iba con mi padre a buscar la que dormía bajo un jersey de lana.


Hoy soy yo aquel hortelano. Hoy soy yo quien con mimo ha elegido la fruta más sabrosa. Quién la ha visto crecer con ilusión, quién la ha abonado, regado y cuidado. Quién le ha cantado en planta porque así crecía mejor, quien la ha arropado con su jersey de palabras, consciente de que nunca probará su sabor.

Pero mañana volveré a poner mi raída capa sobre sus hombros.

martes 22 de septiembre de 2009

Increíble pero cierto

Hace honor a su nombre. Es lo primero que piensas cuando escuchas el disco. Puede que el sentido de su título se deba a las dificultades que ha tenido este CD para ver la luz, pero inmediatamente piensas que no, que su significado es claro. Es un disco increíble, pero cierto, por su calidad, por la magia que encierra,tan cierto como que ahora mismo figura entre los discos más vendidos del país por el Corte Inglés. El séptimo a nivel nacional y el decimosegundo entre todos los discos de todos los estilos...

Enhorabuena hermanos. Es para mi un honor poder disfrutar con vosotros de este honor, que no es más que el principio de algo que todos sabíamos. Nos vemos en los grammy Latinos.


video

jueves 17 de septiembre de 2009

Las doce y media


Dame tu piel.
Mezcla cada gota de sudor con el mío,
para volver salados nuestros besos
al recorrer los cuerpos.

Anuda el reloj de tu vida
a mi cadera, hasta que marque
en mi espalda las doce y media.

Abrazame hasta atravesar
mi corazón con un seno.
Y bésame salvaje,
con tu mirada clavada en mi almohada.

Arrópame con tu lengua,
mientras el calor que desprende
mi vida desemboca,
impetuoso,
en un estremecimiento
de tu felicidad.

lunes 14 de septiembre de 2009

Ya está a la venta....

Parece increible pero es cierto, y así se llama el disco "Increible pero cierto", el segundo trabajo del desván del duende ya está en el mercado y nos trae 11 nuevas canciones llenas de vida, sentimiento y mucho calor.

Los duendes han crecido. Recuerdo aquellos días en los que mi Hyundai recorría las carreteras extremeñas cargado de instrumentos, cables y aparatos de todo tipo para llevar la música a los más recónditos lugares de la región, Recuerdo cómo aprendimos geografía a base de perdernos y cómo en cada lugar fuimos encontrando el calor que necesitábamos para seguir al día siguiente nuestra aventura. Hoy el desván del duende, esos bichitos extremeños que se escuenden, sacan su segundo disco. Como muestra os dejo un pequeño videoclip de realización propia con la música del nuevo disco para la vendimia de una familia extraordinaria. Espero que os guste.




jueves 3 de septiembre de 2009

El alquimista


Quise ser alquimista,
tomar en mis manos el plúmbeo sentir que me asediaba
y transformarlo en oro junto a tus labios.

Estudié cada signo de tu naturaleza,
cada guiño o suspiro, cada escalofrío,
y pretendí transformarlos
en símbolo de mi riqueza.

Concienzudamente mezclé,
en una probeta de cielo,
tu mirada con dos palabras;
en un dedal de almizcle,
tus suspiros y tresmil versos;
en un jergón de flores,
tu sonrisa y un te quiero.

Me creí Dimas, Trimegisto o Rumpeltiltzskin.
Quise convertir mis sueños
en realidad sin darme cuenta
de que me equivocaba.

No podía transformar en oro lo que ya es.

No puedo buscar pepitas en tus ojos,
cuando por tu mirada transcurren los valles
de el Dorado.

No puedo convertir en aureas sedas tus caricias,
cuando el mismo sol envidia el brillo de tu piel.

No puedo beber de los auríferos de tus labios,
cuando sólo el contacto de mis besos
contaminaría la fulgurante pureza de los tuyos.

No puedo jugar a ser Dios,
con la misma Palas Atenea.

miércoles 2 de septiembre de 2009

Invisible - Parte 3

Salió a la calle. El ascensor volvió a recordarle su invisibilidad en un clima claustrofóbico, casi asfixiante, encerrado entre cuatro paredes, tres de ellas de espejo, que se reflejaban unas a otras asaetando su cuerpo.

En cuanto salió del portal corrió a saludar al primer viandante sin obtener respuesta. Corrió de nuevo hacia el segundo con el mismo resultado y así uno tras otro cada uno de los convecinos que cruzaban la calle. Probó a empujarlos, a golpearlos e incluso a tirarles de las orejas, sin que ninguno pareciera inmutarse. Todo su cuerpo parecía desvanecerse al entrar en contacto con cualquier otro.


Asustado se sentó en el bordillo, víctima de una crisis de ansiedad, e intentó calmarse y buscar beneficios a su nueva situación. Un nombre de chica, la misma referencia griega que había escrito en el espejo minutos antes, atravesó su mente y corrió hacia su portal. Toco el timbre, una y otra vez, sin que nadie contestara. Supuso que tampoco sonaría. Esperó a que algún vecino abriera la puerta y aprovechó para entrar. Subió las escaleras de dos en dos y golpeó violentamente la puerta. Nadie la abrió. Esperó sentado en el descansillo.

No habían pasado 10 minutos cuando se abrió la puerta. La chica salió mirando al suelo. Pasó prácticamente por encima suya y continuó su marcha. Intentó llamarla, pero pronto desistió recordando su nueva realidad. Confuso, intentando organizar sus pensamientos, cayó dormido. Un tímido olor a vainilla le despertó. Ella volvía a casa visiblemente nerviosa. Aprovechó cuando abrió la puerta y entró con ella.

Se sentó en el mismo sillón en el que el día antes habían estado viendo la televisión juntos. Ella sin embargo caminaba nerviosa de un lado a otro mirando el móvil esperando una llamada, una respuesta. Entró en el baño para ducharse. Él consideró que era el momento que había esperado durante los últimos 2 años. Poder ver aquel maravilloso cuerpo desnudo. Poder acariciarlo con suavidad sin ser reprendido. Depositar lentamente cada beso que había guardado durante meses quemándole en los labios. Pero no pudo. Un ataque de vergüenza y pudor le hundió en el sofá.



Ella salió semidesnuda. Cubierta tan solo por una minúscula toalla que dibujaba insinuante su cuerpo. Él recordó cada segundo con ella, cada verso que le había dedicado, cada mirada en la que se había sumergido, cada te quiero que no había obtenido respuesta y lloró desconsoladamente.

Volvió a mirar el móvil nerviosa. Buscó en la agenda un teléfono y lo marcó 3, 4, 5 veces. Envió un mensaje rápido que tuvo que escribir varias veces porque el temblor de sus dedos le impedía hacerlo con precisión, y siguió recorriendo la casa en pasos rápidos, imprecisos.

Así pasaron tres días. Él no se atrevía a salir de casa. Prefería seguir sentado en aquel sofá contemplando a su musa, que poco a poco fue espaciando sus visitas. Siempre llegaba nerviosa, consultaba insistentemente su teléfono y tras una ducha rápida volvía a salir de casa. Apenas si durmió 3 ó 4 horas en ese periodo. Él seguía apostado en el sofá, observando cada movimiento con la atención de quien ve una y otra vez su película favorita.

Al cuarto día llegó llorando. Sus ojos mostraban los efectos de varias noches sin dormir y en sus cuencas amoratadas se refugiaban las lágrimas más bellas que jamás hubiera visto.

Abrió un cajón del que que sacó una fotografía de los dos, un vídeo que le había regalado el día de San Valentín y un pequeño cuento dedicado. Pronunció lentamente su nombre y sus labios deletrearon un casi impercetible "Te quiero"

De pronto una figura fue tomando forma en el sofá. Estupefacta se quedó mirando fijamente, con esa mirada hipnótica que le caracterizaba. No podía dar crédito a sus ojos. Allí, en el mismo sofá dónde días antes veían la televisión acababa de aparecer por arte de magia el motivo de sus lágrimas. Corrió hacia él. Lo estrechó entre sus brazos y le preguntó "¿Dónde has estado amigo mío?"

Y tal y como había aparecido se volvió a desvanecer.

martes 1 de septiembre de 2009

Invisible - Parte 2

Acercó su mano al cristal sin obtener respuesta visual. Allí permanecía estática aquella fotografía que parecía sacada de un catálogo de baños. Sin embargo sus huellas quedaron impresas en el tibio vaho de aquel espejo. Sacudió la cabeza extrañado y sensiblemente contrariado y en un ataque de autoafirmación escribió su nombre. Apareció como una marca de agua en la imagen, sin que en ningún instante apareciera algún vestigio de piel en la silueta.

Acercó su rostro al imperturbable espejo y vio cómo el círculo de su aliento enturbiaba la imagen, que seguía reflejando, ahora de forma borrosa, la pared que quedaba a su espalda.

Instintivamente dibujó un corazón y a su lado un nombre de mujer que rápidamente borró con la mano, dejando un borrón en medio del cristal.

Fue rápidamente al vestidor y cogió la ropa que había dejado sobre la silla la noche anterior. Le pareció paradójico pensar en vestirse siendo invisible. Siempre había supuesto en que si un día sucediera esto caminaría desnudo por las calles. Se vistió automáticamente, giró para verse de nuevo en el espejo, esta vez del vestidor, y comprobó que también la ropa había desaparecido.



Jugó durante minutos a quitarse y ponerse prendas, descubriendo que pese a llevarlas encima el espejo seguía reflejándolas encima de la silla. Lo mismo sucedía con cada objeto que pudiera tocar. Probó a levantar cuanto le rodeaba para comprobar si flotaba en el aire, viendo estupefacto cómo cualquier interactividad con su entorno parecía inalterada. Cualquier objeto que movía aparecia intacto en su lugar inicial, como si nada hubiera sucedido. Era como si existiesen dos objetos, dos prendas o dos realidades. Una en sus manos, y otra en el espejo.

Invisible - Parte 1

Se levantó como cada mañana en la completa oscuridad de una habitación en la que pertinentemente había cerrado herméticamente cada persiana la noche antes, para que no le molestara ni un resquicio de sol al amanecer. Como guíado por raíles recorrió los escasos 10 metros que le separaban del cuarto de baño. Automáticamente encendió la luz sin que sus fotones atravesasen la cortina de legañas que apelmazaban sus ojos y encaró el lavabo, abriendo el grifo del agua fría con el mismo movimiento sistemático y ciego que le había conducido hasta allí.

Enjuagó su cara y cuando los primeros rayos de luz blanca atravesaban sus párpados miró al frente, esperando ver la misma cara melancólica y ojerosa que cada mañana le daba los buenos días. El espejo reflejaba la azulada celosía de la pared, sobre la que descansaba una toalla, otrora blanca, que pendía milagrosamente de un aplique descuadrado.



En principio no se dio cuenta de que algo faltaba en aquel marco reflectante engalanado con chorretones de jabón, gel de afeitar y pasta de dientes, hasta que intentó comprobar su apurado, confiado en aguantar un día más sin usar la herrumbrosa hojilla a la que tan buen rendimiento estaba sacando.

Se acercó al espejo para cerciorarse y comprobó que efectivamente su rostro no estaba. Podía ver perfectamente los azulejos de su espalda pero era incapaz de encontrar su propio reflejo. Pensó que seguía soñando e hizo un esfuerzo intentando despertar de nuevo en su cama. Pero no. Allí seguía, mirando fijamente aquel cristal que mostraba un bodegón inerte de toallas sucias y gres.

jueves 27 de agosto de 2009

La magia de la vida


Le oí llorar. Era un llanto lleno de vida, reivindicando su lugar en las nuestras. Fue el primer contacto con Alejandro. En la distancia, tan solo ese llanto enérgico que humedeció mis párpados inmediatamente. Mi sobrino acababa de nacer.

Luego pudimos verlo a través de la beteada persiana de neonatos. Ligeramente arrugadito, con los pies aún amoratados por la diferencia térmica. Se empeñaba en buscar sustento, seguramente a su exhausta madre que le esperaba en la habitación. Se movía con esa danza minúscula que sólo los bebés saben ejecutar. Con esa parsimonia que se convierte en un baile hipnótico para quien lo mira.

Abrió ligeramente los ojos, despertando una exclamación unísona entre la expectante familia que miraba tras el cristal. Todos le acunamos en nuestra sonrisa, dibujando para él el nido más placentero entre nuestros labios.

Se irguió, con una fuerza que a todos nos pareció sobrenatural, y pareció dedicarnos su primera mueca de afecto.

Luego pude tocarle. Un segundo, al cruzar el pasillo en busca de su madre. Es suave, tan tierno que las yemas de mis dedos aún guardan su delicadeza. El aterciopelado tacto de un moflete que instintivamente dibujé con mis manos.

Lo he tenido en mis brazos. También un segundo, pero lo suficiente para saber que en mi regazo estará para siempre el calor que necesite.

La vida es magia. Descubrirla de repente, hechizante.

jueves 13 de agosto de 2009

Inventando

El otro día Jose, el quinto hermano en la amistad, la poesía, la música y, por supuesto, el corazón, escribía en su locura ordinaria un inventario de inventos necesarios que yo completaba con algunos de los que se me ocurrían sobre la marcha. No quiero plagiarle, pero si traerme hasta mi caverna los que dejé en su blog, para compartirlos también con vosotros. Aunque casi todos de mis asiduos lo sois antes de sus letras.

Hoy que, quizás sin razón, me siento triste, abatido y un tanto melancólico. Hoy que mis ojos añoran unos ojos a los que mirar de frente, que mis dedos olvidan en su desmemoria las vías que inventaron para dibujar su suerte, que mis labios se agrietan como arena de desierto, que mis noches acaban de noche y mis días empiezan sin sueño,... Hoy... tengo que inventar:

El despertador de noches en vela.
El pañuelo de lágrimas secas.
El erizador de pieles sin caricias.
El abrazador de hombros desnudos de afecto.
El iris de ojos ausentes.
El besador de labios resecos.


El aplaudidor de conciertos vacíos.
El observador de noches nubladas
El protector del sol de invierno
El abono de corazones en barbecho
El calzado para pies sin camino
El reposo del guerrero sin batalla.

El consuelo del amor no correspondido....


lunes 10 de agosto de 2009

Excelente de nuevo Chus de Castro

"Caso" sexual from Chus de Castro on Vimeo.

viernes 31 de julio de 2009

Basta ya


El terror en España vuelve a tener nombre, y vuelve a ser el de la cobardía, la injusticia, el chantaje, la violencia y la barbarie. Vuelve a dejar en la calle la humillante firma de sangre de aquellos que no entienden de respeto, democracia ni derechos. Vuelve a dejar en nuestros rostros desencajados lágrimas de impotencia, rabia y deseos de paz y libertad. Vuelve a dejar en nuestras gargantas un grito unánime contra ETA.

ETA ha vuelto a matar. Ha vuelto a dejar en su abominable lista de deméritos dos nuevos nombres, que se suman a la ira de un país que clama justicia, en contra de la intransigencia, la sinrazón y la dictadura del terrorismo.

Es el momento, una vez más, de mostrarnos todos unidos en contra de esta lacra social. De volver a levantar nuestras manos blancas abiertas para gritar basta ya, porque aquellas que están manchadas de sangre no lo harán. De volver a condenar con nuestros gritos a los asesinos y decirles que no les tenemos miedo, que vamos a por ellos y que ganará la libertad.

jueves 30 de julio de 2009

Antes de que cuente diez

Making Of "Antes de que Cuente Diez" from Last Tour International on Vimeo.

domingo 26 de julio de 2009

Un pequeño aperitivo

Cuando la emoción todavia me embarga y las lágrimas de felicidad vuelven a surcar mis mejillas, cada vez que recuerdo cada uno de los momentos de ayer, no quería dejar pasar el día sin compartir tanta dicha con todos vosotros.

Todavía no tengo el vídeo entero. Tan solo los minutos que permitió la cinta de una de las cámaras y tampoco tengo tiempo para editarlo. Mañana temprano acompañaré a los recién casados hasta el avión en el que despegarán nuevos sueños.

He querido dejar al menos mi dedicatoria y las emotivas palabras de Patricia que nos hicieron estremecer a todos. Son un claro ejemplo de la felicidad que ayer compartimos.




martes 14 de julio de 2009

La felicidad

La felicidad es de las pocas cosas que si las compartes no se divide, sino que crece. Es el misterio de los panes y los peces, de amebas y protozoos, de mitosis que separan en partes iguales, o incluso crecientes.

Hoy lo he comprobado. Nadie podía menguar la felicidad de Patricia por haber obtenido su plaza, pero todos podiamos compartirla en igualdad de condiciones. Yo al menos lo he hecho.

Es el principio de una gran semana. El inicio de la felicidad suma. Vayan por adelantadas mis felicitaciones.

martes 30 de junio de 2009

5,56


5,56 de la mañana. Sudoroso me despierto sobresaltado. Por la ventana entra un leve olor a humedad, a tierra mojada, con esa soflama que acompaña a las noches de verano. Somnoliento miro el reloj en el móvil y en mi retina quedan fijos los dígitos. 5,56.

Voy al baño, deambulando y, al salir, dirijo mis pasos instintivamente al ordenador. Sé que me costará conciliar de nuevo el sueño así que decido flagelar mi insomnio revisando la prensa del día que asoma por la ventana.

El navegador está abierto por la página de hotmail, dónde he hecho limpieza antes de acostarme y sólo figura un correo que he dejado en la bandeja de entrada para no olvidar contestarlo al día siguiente. Le doy a F5 para que actualice y abro una nueva pestaña con las noticias del hoy. La isla está sucia y han aparecido ratas muertas que mañana estarán en mi cuenta de críticas en los comentarios.

Vuelvo al correo y con sorpresa encuentro uno tuyo que huele a sompopos y campos guatemaltecos. Aunque breve, esperaba ese correo desde el viernes. Miro la hora de recepción y se me queda grabada en la retina. 5,56. ¿casualidad?






Perro zompopo - Quiero que sepas

viernes 26 de junio de 2009

Michael Jackson

Nunca he sido especialmente fan de Michael Jackson. Pero su música siempre ha estado ahí, desde mi infancia. Hoy todo el mundo se lanzará a ensalzar sus múltiples defectos y sus innumerables virtudes. Yo, 15 minutos después de que se haya anunciado su muerte, sólo quiero dejarle mi pequeño homenaje.




Otro día se ha ido
Aún estoy solo
¿Cómo puede ser?
Tu no estás aquí conmigo
Nunca dijiste adiós
Que alguien me diga por qué
Te tuviste que ir
Y dejar mi mundo tan frío
Todos los días me siento y me pregunto
Cómo el amor se marchó
Algo susurra en mi oreja y dice
Que no estás solo
Porque yo estoy aquí contigo
Aunque estás lejos
Yo estoy aquí para quedarme
No estás sola
Yo estoy aquí contigo
Aunque estamos lejos
Tu estás siempre en mi corazón
No estás sola
Muy sola
¿Por qué?, oh
Ya la otra noche
Creí escucharte llorar
Pidiéndome que venga
Y te tenga en mis brazos
Puedo escuchar tus plegarias
Tus cargas que yo llevaré
Pero primero necesito tu mano
Pues por siempre puede empezar
Todos los días me siento y me pregunto
Cómo el amor se marchó
Entonces algo susurra en mi oreja y dice
Que no estás sola
Porque yo estoy aquí contigo
Aunque estás lejos
Yo estoy aquí para quedarme
Para que no estés sola
Estoy aquí contigo
Aunque estamos distanciados
Tu estás siempre en mi corazón
Y no estás sola
Susurra tres palabras y yo vendré corriendo
Y chica, tu sabes que estaré allí
Estaré allí
No estás sola
Yo estoy aquí contigo
Aunque estamos lejos
Yo estoy aquí para quedarme
No estás sola
Estoy aquí contigo
Aunque estamos distanciados
Tu estás siempre en mi corazón
No estás sola
Porque yo estoy aquí contigo
Aunque tu estás distanciada
Yo estoy aquí para quedarme
Para que no estés sola
Porque estoy aquí contigo
Aunque estamos distanciados
Tu estás siempre en mi corazón
Para que tu no estés sola