jueves, 20 de diciembre de 2007

Señales

A veces te tiras horas, días o incluso meses intentando dejar una señal. Amontonas piedrecitas en medio del camino para construir un corazón, por ejemplo, sabiendo que a quien amas ha de pasar por allí y verlo. Y entiendes que lo comprenderá. Sin embargo en tu afán y empeño colocas tantas piedras que al final sólo tú ves la montaña que has construido, pensando que cuantas más piedras pongas más se valorará el esfuerzo, y cuando ella llega sólo se encuentra una obstáculo en medio de su camino, deforme, que la vista no puede abarcar, por lo que decide flanquearlo e ignorarlo. Y tú sigues esperando en la cima.


A veces, soy yo quien no ve la montaña de piedras que tengo enfrente. Y simplemente me quedo absorto a mirarla. Sin molestarme en escalar.


Son señales que dejamos. Si venciesemos nuestros miedos pondríamos letreros luminosos "Te espero arriba"

4 comentarios:

el secreto de la vainilla dijo...

que foto más bonita!!!!

Anónimo dijo...

Cierto, hay que escalar, y si te caes; hay que volver a intentarlo, hasta agotar las fuerzas, que luego siempre se recuperan.
Yo la primera vez que me atreví a escalar mi montaña, me encontré con un billete destino: Cuenca.
Pero...volveré...asique te ánimo a que sigas.

Mucho ánimo!!

CuKy

Ana dijo...

Qué razón tienes!!
¿Por qué nos costará tanto expresar?
¿Por qué hacemos obligado la necesidad de interpretar?

Adela dijo...

Las señales son preciosas, pero creo que se debe escoger cuidadosamente al destinatario... Alguien que sepa interpretar, que pueda quererlas recibir, que pueda valorar...
Alguien, quizás, con quien no haga falta un letrero luminoso porque las señales sean mutuas... O alguien a quien le hayas enseñado ese letrero primero y haya permanecido ahí, siendo digno/a de recibir tus señales...