sábado, 5 de enero de 2008

¿Por qué una cena?

Ayer estuvimos cenando casi todas las personas a las que quiero. Por supuesto faltaban algunos y la gran mayoría además nos juntaremos de nuevo esta misma noche, con algunos de los que faltaban ayer. Otros, estarán mañana. Curiosamente en todas estas cenas coinciden muchos. Amigos, familia, ¿qué son sino lo mismo?

Todos se preguntaron a qué venía esa cena. Tan sólo habíamos quedado a jugar, a pasar un rato y picar algo, y sin embargo quise hacer algo especial, aunque parezca que ya hemos tenido entre todos momentos suficientes para comenzar juntos este año.

Era sólo un gesto. Quería que en mi pequeño rincón de independencia, ese castillo en el que se ha convertido mi casa, en el que guardo, sueños, ilusiones y muchos recuerdos, pese a su brevedad, estuviesen las personas de las que dependo, sin las que sería incapaz de vivir, ni en este torreón ni en ninguno. Aquellas que saben estar en el momento en que las piedras que me sustentan se tambalean. Algunos llevan ahí años, otra no tantos, apenas 12 meses, pero todos se han convertido en la razón para seguir viviendo, en la ilusión para seguir soñando.

Intentaré seguir el orden lógico en que llegaron a mi vida porque me es imposible establecer un orden basado en otro tipo de criterios, y mucho menos en el cariño, pues a todos quiero por igual. Sí, a todos cuanto estuvistéis y a cuantos no estuvieron y dejaré para el final.

Javi.

Mi hermano mayor, en ocasiones, y por su timidez, el pequeño al que defender. No fue él quien llegó a mi vida sino yo a la suya. Fue siempre mi amigo. Alguna pelea, alguna que otra discusión. Pero siempre ahí. Desde pequeños historias compartidas. Dónde mejor para compartir sueños que en la misma habitación. Le cuesta dar un abrazo, un beso, una muestra de cariño, pero te mira y te lo dice todo, ¿para qué más?

Un recuerdo: el día de su boda. Una mirada fugaz que se cruza con la tuya durante la ceremonia y te dice. "Hermano, soy feliz"

Raúl

Mi confidente. Durante muchos años. Los del colegio, los del instituto... Quizás el más independediente, pero sabe aparecer en los momentos justos. Atento, cariñoso. Sabe leer tu mirada. Ve más allá de la careta de felicidad con la que quieras ocultar tus sentimientos. Pocas palabras, pero todas justas.

Un recuerdo: Por supuesto también su boda. Pero, quiero escoger otro que seguro que el recordará. Una charla en la despensa, lágrimas compartidas y un abrazo.

Iván.

Con el respeto de los demás, MI HERMANO. Sí, con mayúsculas. Genio, pero todo sentimiento. Mi mitad lógica, mi mitad reflexiva, mi mitad. O incluso tres cuartos. Es el oído que me escucha, los ojos que lloran conmigo y mi media sonrisa o carcajada. No sé si le he dicho nunca cuanto le quiero. Hoy lo sabrá. A veces dice que no me entiende, pero sé que siempre me comprende, y cuando sufro, lo hace conmigo porque él siente igual.

Un recuerdo: es dificil, son muchos momentos juntos. También su boda, aquella onírica en una playa de la Palma. Pero... creo que me quedo con una mirada de orgullo, que me dijo cuánto me quería. Cuando a mi vuelta de Mérida me presentó a sus amigos.

Patricia.

Dulzura, tranquilidad, alegría... la mitad de mi mitad. Un hombro en el que llorar. Unos ojos en los que refugiarse y un consejo siempre a mano. Fuerza, sentimiento y amor. Si tuviese una varita mágica todos seríamos felices, porque sólo ella sabe lo que cada uno necesitamos. Una hermana más que una amiga o una cuñada. Diría mi mejor amiga, pero no, va más allá. Mi mejor hermana.

Un recuerdo: Me repito. También aquella boda. Luego muchos, cuando necesito alguien que me escuche, ahí está. Pero... quizás aquella charla en las escaleras de Santo Domingo.

Mamen.

Tranquilidad, silencio, sosiego, sufrimiento premeditado... Sentimientos ocultos, mucho silencio. Confidencias a media noche, comprensión e intercambio de sentimientos. Imprescindible.

Un recuerdo: Un viaje a Jerez y verla realmente feliz.

Noelia Fuentes:

Ánimos. Sobre todo ánimos. Tan confiada en el amor como yo. Compañera de utopías y de retortijones de corazón. Empatiza con mis sentimientos y sé que si sufro lo hace conmigo, si río también.

Un recuerdo: No cabe otro. Su boda. Felicidad.

Raquel:

Alegría, vicacidad, cariño, amor, dulzura. Con la que menos tiempo tengo para hablar o compartir, pero a quien no hace falta decirle nada para que lo sepa todo. Te mira, sonríe y te calma, te contagia su felicidad. Un propósito para este año es poder hablar más con ella.

Un recuerdo: Su boda. Y una confesión en la facultad.

Noelia:

Nunca he dicho en público cuánto la quiero, lo hago ahora. En tan solo 12 meses se ha convertido en parte esencial de mi vida. Es dulzura, comprensión. Una mirada que te cautiva, que desprende sinceridad y cariño. Es... mejor que bitelchus, no hace falta decir su nombre tres veces para que aparezca y te preste su hombro. A la primera allí está. Es calor humano. Es un abrazo en el momento preciso, una sonrisa que te acuna y te contagia.

Un recuerdo: cada minuto con ella.

Faltaron:

Mis padres:

¿Qué se puede decir de unos padres? Son todo. Sé que les he hecho daño. Mucho. Pero ahí están. Callan y sufren, aunque creas que no saben nada lo saben todo y lo sienten muy adentro. Callan de nuevo para que no sepas que saben. El amor en su máxima potencia. Comprensión, perdón, sacrificio. Sólo necesitan vernos felices para serlo ellos ¿hay una mayor muestra de altruismo?

Un recuerdo: Imposible quedarse con uno. Son miles.

Mario:

Mi hermano. El quinto de los Herrero. Un loco. El único que también entiende mis locuras. Lo dice todo: "mi hermano".

Jose:

Otro hermano, el sexto. Ha sabido entender que le dejara un poco abandonado, creo. Me ayudó a crecer y creo que en breve verá el estirón y lo sabrá valorar. Le tengo que pedir perdón, pero creo que no lo necesita. Me conoce y me entiende.

Un recuerdo: Mañana

Sólo fue una cena. Me gustaría haberos dicho todo esto en persona cuándo me preguntasteis a qué venía. Pero prefería dejarlo escrito. Os quiero a todos y hoy he llorado de emoción recordando cada momento con vosotros. Podría hacer un balance, como el del año, con cada una de nuestras historias, pero sería interminable.

5 comentarios:

Javi dijo...

Simplemen,sin palabras,yo no puedo escribir esas cosas tan bonitas porque no se como escribirlas pero sabes que el sentimiento es mutuo y que siempre estaré a tu lado,para lo que me necesites,te quiero hermano.

Mamen dijo...

¿Entonces no era por el embarazo? ¿Y esa barriga?
Gracias. Por ser así y por estar ahí.

Iván H. Bermejo dijo...

¡Joder, macho!

el secreto de la vainilla dijo...

buena cena esa noche y la del día siguiente... y eso que no me apetecía ir.Una noche de reyes increíble. Me gustó por el rato en el chamizo y por lo que vino después. Me sirvió para conoceros un poquito más a todos los que estuvistéis.
Descubrí a personas excepcionales esa noche, personas que lo darían todo por tí.
Por mi parte decirte que también me tienes y me gusta que lo sepas. Un día te prometí que nunca te soltaría la mano y así será, (aunque a veces me enfade contigo) ya conoces mi cabezonería.

Confío en tus propósitos.
Sólo te pido una cosa: no nos falles.

Noelia Fuentes de la Calle dijo...

Ya sabes que yo no puedo expresarme con tanta facilidad como tu, pero solo con asistir a esa magnifica cena te respondo con todo mi corazón.
TE QUIERO