lunes, 23 de julio de 2007

Contra la censura

Hago un alto en el camino de mi pequeña biografía, esperando que regrese mi estado de morriña de la semana pasada, para hacerme eco de una noticia preocupante, que me hace pensar que no somos tan libres como creíamos. O sí, mientras no se toquen ciertos temas.... (manda cojones)


Hace mucho tiempo que no paseo por sus páginas. En mi juventud, la primera (creo que voy por la cuarta), se convirtió en mi revista de cabecera. Por entonces los viernes no solo marcaban el inicio del fin de semana, sino también la visita obligada al quiosco para comprar el jueves, la revista con que crecí y aprendí a tratar la actualidad con una mirada cítrica (crítica y ácida). Fer, Ivá, y otros muchos dibujantes se convirtieron en parte de la familia, unos amigos que venían a comer cada viernes y se quedaban con sus chistes hasta altas horas de la madrugada.


Poco a poco los fui abandonando, les fui infiel con otras publicaciones, aburridos periódicos de tristes noticias en su mayoría, y ellos me lo fueron con otros jóvenes que iban descubriendo a Maki Navaja o a Clara de noche entre sus páginas.


Estaba ahí, aunque no la prestase atención, más que una rápida ojeada cuando llegaba a mis manos ocasionalmente. Apenas la veía si se cruzaba conmigo en las estanterías de mi tienda de prensa, y su recuerdo quedaba como un vago pasaje de mi juventud, la primera, igual que los momentos comentados en las anteriores entradas.
Sin embargo esta semana ha vuelto a recuperar protagonismo, y si bien ambos sintamos los viejos rencores de dos amores abandonados, no puedo menos que salir en su defensa y unir mis fuerzas, las pocas que tengo, para defender su causa, la que me enamoró y llevó hasta sus páginas, la que luego me animó para dedicarme a la información. la libertad de prensa, de expresión, poder usar el sentido del humor para guiñarle un ojo a la aburrida actualidad.


Cuando se atacan esas bases. Cuando se pone en peligro la estabilidad de nuestros principios constitucionales, utilizando para ello además la burda interpretación subjetiva de dos artículos de la misma carta magna. Cuando un juez es capaz de secuestrar una publicación por un simple chiste inocente. Cuando se pierde el sentido del humor y se mide con diferente rasero la crítica, dependiendo del color de la sangre del criticado... Es entonces cuando uno se plantea si ha merecido la pena la lucha, si ha terminado la transición, y si es así hacia donde hemos ido, y sobre todo ¿por qué seguimos sometidos a una monarquía?


Esta es la portada que motivó el secuestro. Su publicación, según el juez del olmo (en minúsculas pues no se merece mayores atenciones), puede significar hasta 4 años de cárcel. Copialá y ponla en tu web, que se llenen las cárceles de risas y de inocentes que defiendan el derecho a la libertad de expresión... como antaño.


2 comentarios:

Carmen dijo...

(Ahoar sí) Por fin he conseguido entrar en tu caverna! Aunque me entristece (y avergüenza) saber de las aventuras y desventuras de un amigo por este medio, cuando nos separan un par de kilómetros... Y las pocas veces que nos vemos, el alcohol y el ruido de los garitos lo distorsionan todo. Tenemos que hacernos un huequito. No valen excusas.

Juan Carlos dijo...

Cuando quieras. La verdad es que tienes razón y es una pena. A ver si organizamos cosillas para este verano y volvemos a parecer un grupo de amigos y no de compañeros de juergas ocasionales... aunque tampoco está mal de vez en cuando. ;)