jueves, 13 de septiembre de 2007

La coleccionista de versos

Si la vez anterior fue dificil completar un relato que ya estaba escrito me planteo ahora un nuevo reto. Escribir poco a poco un cuento que, ahora mismo, no tiene ni siquiera argumento. Me gustaría que me ayudaseis en este proyecto con vuestros comentarios, sugiriendo situaciones en las que pueda desembocar el relato. No quiero que continuéis el cuento. No es el propósito, aunque sois libres para hacerlo si queréis. La idea original es que simplemente sugiráis el camino a seguir. (tened en cuenta el título del relato)

Comienza....


La coleccionista de versos

Era un virtuoso de las palabras. Las conjugaba a su antojo para formar las más bellas frases, de las que obtenía un sorprendente rendimiento. Eran su única arma. Desde pequeño se había escondido tras torres de libros, donde se refugiaba de los más crueles insultos infantiles. Su única defensa fueron incisivos comentarios que canjeaba por nuevas ofensas.


No se puede decir que tuviera una infancia feliz. Pero si muchas alegres vivencias, todas ficticias, de la mano de Ende, Twain, Kipling o Stevenson. Poco a poco se fue creando un disfraz, de retales de sus personajes de ficción, con el que conseguía pasar desapercibido, en un entorno agresivo, que nunca entendería su verdadera personalidad.


Ya de mayor, y tras leer un comic de Frank Miller se apropió e hizo suyo un pasaje de aquel. Él aseguraba que mientras a los niños persas los abandonaban a su suerte en la selva con una lanza, y si volvían se convertían en guerreros, a las personsas como él las abandonaban con un diccionario en el mundo. Pero su única misión era simplemente sobrevivir, nadie los valoraría como guerreros.

8 comentarios:

el alelo dijo...

En el cole de mis churumbeles hacen algo parecido y tiene un éxito fabuloso: El libro viajero.

La profesora inicia un relato y va pasando de niño en niño para que en su casa lo continúen con sus padres. Te asombrarías de la imaginación que gastan, sobre todo, algunos padres cuando sacan al niño que llevan dentro. Al final sale un libro muy curioso.

El de este año, te lo aseguro, era para publicar.

Juan Carlos dijo...

Ya digo que la intención no es que cada uno siga el cuento por su cuenta, si no que den ideas sobre qué puede pasar o por dónde seguir. Lo del libro viajero lo intenté en la primera caverna, se llamaba "desde la ventana" y no funcionó.

UnaExcusa dijo...

Uau. Por un momento pensaba que me habías dedicado un cuento. Pero no: yo colecciono besos, que es distinto, aunque parezcan iguales.

(¿Te he dicho que odio la verificación de palabra? ¿Te lo he dicho? ¿Eh? Pues la odio).

("Un pasaje del mismo". Argh... Quita "el mismo" y planta un bello pronombre, poldios... Ésta es la sugerencia gramatical).

El cuento me ha hecho recordar mi infancia, aunque yo era bastante "popular": quiero decir, que caía bien. Porque siempre he tenido este desparpajo xD.

Y no sé cómo puede acabar: a mí me parece que está finalizado...

Juan Carlos dijo...

¿finalizado? ¿y dónde está la coleccionista de versos?¿o es que sabes demasiado de la historia?¿crees que ya la has escuchado alguna vez?

UnaExcusa dijo...

Cierto. Es que no hablas de ella. Joer. ¿Colecciona versos propios o versos de otros?

Juan Carlos dijo...

De otros

Anónimo dijo...

He llegado a esta caverna para robar algunas palabras a la luz del fuego, y, sin embargo, tu idea del cuento me ha hecho pensar en las mías propias, en las que también me hacían falta.

A ver qué te parece la posible continuación::)

Sabe que tiene que huir. Intuye, pero no lo dice ( a quién¿?), que cada palabra que lee es suya solo dentro de los límites de su mundo, es decir, ¿de qué le sirve la palabra valentía o la palabra amor si no tiene a nadie para decírselas?
¿De qué le sirve el valor si él mismo no es valiente?
Y por eso decide huir también en el espacio, y un día, ve en la televisión un documental sobre Paraíso.
Paraíso, a pesar de su nombre, es una ciudad al norte de Perú, una ciudad con una historia triste, pero real, donde los campesinos hablan como en sus libros pero además son valientes para haber soportado a la guerrilla y a los narcotraficantes.Pero, ¿cómo llegar hasta allí?
El dinero que tiene (conseguido haciendo algunas traducciones de páginas web) sólo le llega para ir al puerto más cercano al Atlántico: Lisboa.
Busca una casa y encuentra un cuarto en una especie de casa de huéspedes, donde vive con una chica francesa, historiadora, y la casera, una mujer de unos cincuenta años que estudia Bellas Artes: Mª José.
Viven al lado del río (...)

Espero no haber estropeado mucho la historia.
Enhorabuena por tu blog

una mujer innombrable (huye como una gaviota )

Juan Carlos dijo...

Muy bonito. Aporta un giro inesperado pero lo utilizaré, me ha encantado. Pero... ¿quién eres?

Gracias mujer innombrable.